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miércoles, 14 de marzo de 2012

Fidel Castro, el asesino con rostro #SaveTheWorld


Fidel Castro, el asesino con rostro

El dictador de Cuba, Fidel Castro, se ha apropiado, voluntaria y gradualmente, de pesados títulos honoríficos. En su autocracia, él es secretario general del Partido Comunista y presidente tanto del Consejo de Ministros como del de Estado. Por añadidura, es Comandante absoluto del país  y, aún más importante, es tratado como Presidente de Cuba. El que ningún poder le sea ajeno al Máximo Líder, le hace especial y personalmente culpable de muchos de los asesinatos y muertes que han enrojecido la historia de Cuba tras la toma revolucionaria del poder por los barbudos en 1959.
Poco después del triunfo, el nuevo régimen organizó, por ejemplo, los llamados tribunales revolucionarios. Los órganos oficiales comunicaron que estos estaban destinados a condenar a los batistianos que habían cometido serias violaciones contra la población civil. Prontamente aquellos juzgados se transformaron, empero, en meros instrumentos para deshacerse de disidentes y opositores. Tan sólo durante los primeros seis meses se ejecutaron, tras insuficientes juicios, a 700 personas. A tal grado el régimen castrista distaba de un estado de derecho que medianamente desempeñase, que la Comisión Internacional de Juristas, tan temprano como en 1962, dedicó un informe detallado, Cuba and the Rule of Law, a los sistemáticos atropellos a los derechos humanos y libertades fundamentales. Leslie Munro, ex presidente de la Asamblea General de la ONU, precisó en la introducción: “En menos de dos años [después de la toma del poder], es decir, en 1961, el establecimiento de un régimen totalitario ha sido completado, proclamando Fidel Castro, retrospectivamente, el carácter marxista-leninista de la Revolución Cubana”. Ya para entonces Fidel Castro era equiparado con el anterior dictador, Fulgencio Batista. 
Ejecuciones masivas 
Poco a poco se cementó un orden social comunista, basado en el tristemente célebre terror rojo. El llamado Código Penal Socialista, que aún hoy contiene una treintena de parágrafos que estipulan la pena capital, devino en herramienta importante en manos de los comunistas. El régimen ha utilizado rigurosamente los capítulos sobre la seguridad interna y externa del estado para liquidar a opositores políticos. “Terrorismo”, “sabotaje”, “espionaje”, “ayuda al enemigo”, “sedición”, “revuelta”, son algunas de las infracciones que los gobernantes han utilizado en farsas judiciales. Los investigadores cuentan con que más de 5 mil cubanos han sido fusilado por motivos políticos (en total entre 17 y 19 mil, si se incluyen todas las categorías). Acorde a las normativas cubanas, cada pena de muerte es aprobada por el Consejo de Estado, el cual, como se ha dicho arriba, es dirigido por Fidel Castro en persona. Por ende, este no puede contar con ser eximido de las responsabilidades relacionadas con esta matanza de oponentes políticos. Encima, se supone que aproximadamente mil disidentes y prisioneros de conciencia han fallecido en el GULAG cubano, en parte debido a la brutalidad de los carceleros, a la denegación de asistencia médica, así como a los suicidios. 
En guerra por la influencia del comunismo mundial
Asimismo, miles de cubanos han muerto en acciones bélicas fuera de las líneas fronterizas de su país natal. Cuba es, por ejemplo, el único país en la historia de Latinoamérica que oficialmente ha enviado militares fuera del continente americano. A nombre del internacionalismo proletario, Castro envió tropas a casi todos los focos de guerras en África (Congo, Etiopía, Angola, Somalia, Argelia, etc.). Se calcula que entre 10 y 12 mil cubanos han fallecido debido a participación en guerras imperialistas que buscaban ensanchar la influencia del comunismo mundial. Para que los cubanos fuesen enviados al frente, el régimen invocó a favor de las intervenciones lazos étnicos con África de más de 500 años de antigüedad. La mayoría eran jóvenes de color los cuales no podían negarse puesto que, de lo contrario, el aparato represivo los destruía totalmente. 
Conflictos bélicos en la región 
De la misma forma, Cuba, la pequeña superpotencia caribeña, con Fidel Castro a la cabeza, apoyó durante muchos años a movimientos guerrilleros en Latinoamérica. Especialmente con el respaldo de Moscú que veía a la isla como “catalizador del poder revolucionario en los estados latinoamericanos”. Los militares cubanos tomaron parte en muchos de los conflictos bélicos de la región, no pudiendo nadie con exactitud decir cuántas vidas cubanas se cobró en ellos. Mera indicación recogemos en la enciclopedia Latinamerican revolutionaries – Groups, Goals, Methdos, una guía completa de agrupaciones guerrilleras y terroristas que recibieron ya sea armas, asesoramiento logístico, apoyo financiero o político, y cuyos miembros se entrenaron en la isla. En total se trata de 36 agrupaciones en 13 estados diferentes. Fidel Castro, en calidad de Comandante en Jefe, carga con la culpa por quienes perdieron la vida en suelo extranjero, puesto que el pueblo cubano nunca ha dado su consentimiento democrático a tal beligerancia fuera de las fronteras de la nación. 
100 mil desaparecidos en el mar 
La mayoría de los cubanos que han expirado a consecuencia del régimen castrista se han ahogado o han sido consumido por tiburones sanguinarios en el Estrecho de la Florida. Aproximadamente 100 mil cubanos se computa han desaparecido en el por lo demás maravilloso Mar Caribe intentando conseguir la libertad. Cuando en el verano de 1998 por primera vez visité la Florida, el matutino El Nuevo Herald mostraba una exposición titulada De Camarioca a Guantánamo: 90 millas de historia, la cual trataba sobre recurrentes y conmovedoras olas masivas de refugiados desbandadas de la fortaleza comunista. En aquella oportunidad pude ver las frágiles embarcaciones que los balseros ingeniaban para huir de la isla paradisíaca, además de imágenes pavorosas de personas que habían perdido una u otra parte del cuerpo, asimismo como de gentes demacradas que milagrosamente sobrevivían la fuga. [En la sección Galería de Fotos de esta home page  puede elegir el tema De Camarioca a Guantánamo: 90 millas de historia para ver instatáneas de la mencionada muestra].
“El Muro de los Lamentos” 
Lo que más me impresionó fue, no obstante, un modesto mural que, a modo de paralelo con la historia de los ebreos, se llamaba “El Muro de los Lamentos”. En el mural podían leerse cientos de concisas notas manuscritas. Aquellos papelitos amarillentos relataban sobre cubanos que se habían echado a la mar y cuyos parientes en Cuba y/o en los Estados Unidos desconocían si habían soportado la mortal travesía. Carlos Alberto Montaner, exiliado cubano y notable ensayista, escribe en Cuba the country of 13 million hostages que “la valentía y el coraje del pueblo son determinadas por la fuerza, la ferocidad y la falta de escrúpulos del adversario”. Que los cubanos aventuren lo más valioso que tienen, su propia vida y la de los más cercanos, es justamente por que consideran sin chances el medir fuerzas con la maquinaria represiva del régimen. Aunque jurídicamente sea complicado adscribirle a Fidel Castro la culpa de esos fallecimientos, el juicio moral de pueblo cubano, una vez liberado, caerá despiadadamente sobre el tirano que levantó dicho sistema totalitario. 
La Historia nunca absolverá a Castro 
A modo de conclusión se puede constatar que Fidel Castro, sistemática y consecuentemente, ha expedido a, y contribuido al fallecimiento de, miles de ciudadanos cubanos. Los llamados tribunales revolucionarios y el llamado Código Penal Socialista, las aventuras bélicas imperialistas de ultramar, así como el desesperado escape de súbditos del estado comunista, represivo y sin porvenir, han sido alguno de los mecanismos, directos o indirectos, empleados en esta matanza masiva. Esto, naturalmente, convierte a Fidel Castro en un asesino. La Historia nunca lo absolverá.
Nota: El artículo siguiente se imprimió en Ny Framtid (Nuevo Futuro), publicación representativa de la Asociación Juvenil Democristiana de Suecia, en el apartado Retrato, pp. 6 y 7. El escrito venía acompañado de una imagen de Fidel Castro en arenga, con una efigie delbodyguard ideológico del régimen, el legendario Guerrillero Heroico, Ernesto “Che” Guevara, a sus espaldas. Además, se anexaba  un cuadro de señas biográficas y de la carrera política del gobernante caribeño. La edición de junio de Nuevo Futuro contó con una tirada de 13 mil números. La revista se distribuyó entre los participantes en la manifestación que el Exilio Cubano en Suecia liderase el 28 de junio ante la sede diplomática del sátrapa cubano en Estocolmo, depositándose, simbólicamente, un ejemplar en el buzón de dicha entidad. Por la traducción del sueco y presente acotación respondió el autor del texto.
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