jueves, 26 de abril de 2012

EL CARAMELO DE CHÁVEZ: ALPRAZOLAM

En nuestra reciente exclusiva mundial informamos que Hugo Chávez está sufriendo de una depresión grave, a menudo pasando mucho tiempo sólo y llorando a causa del empeoramiento de su enfermedad. Lamentablemente, la depresión genera graves consecuencias, muchas de ellas que podrían incapacitar hasta al presidente más apto, popular y carismático.

La depresión genera ansiedad, abatimiento, pérdida de sueño y apetito, provoca angustias y apatías, despierta fobias, desarticula el equilibrio mental, produce perturbaciones del comportamiento, falta de interés en actividades, e incluso deseos de suicidio. Con un presidente que se niega a ser tratado en su propio país, que únicamente se dirige a su pueblo a través de Twitter o llamadas telefónicas y cuya angustia excesiva le prohíbe divulgar la verdad sobre su estado de salud, desafortunadamente pareciera que Chávez ya ha empezado a sufrir varias de las consecuencias mencionadas.
Para tratar este trastorno mental, nuestras fuentes nos dicen que el Comandante está tomando Tafil (Alprazolam), en otros países conocido incluso como XANAX. Siendo un tema tan importante, especialmente puesto que define la capacidad que posee Chávez de gobernar un país, decidimos ofrecerles a nuestros lectores más información sobre el medicamento y como este funciona.
Alprazolam forma parte de una clase de medicamentos llamados benzodiazepines. La medicina tiene el efecto de reducir la excitación anormal producida en el cerebro, reduciendo la velocidad con la que funcionan el cuerpo y el cerebro, ayudando al paciente a sentirse tranquilo y relajado. Por tal razón, se usa para combatir pánicos causados por ansiedad, pero también es recetado contra la depresión. Específicamente cuando la depresión tiende a causar ataques de pánico. A veces es incluso utilizado con otros analgésicos para tratar el dolor crónico en pacientes luchando contra el cáncer.
Uno de los graves problemas con este medicamento son sus efectos secundarios y la dependencia física y psicológica que el mismo conlleva. Los pacientes tratados con alprazolam no deberían participar en actividades que requieran de total alerta mental. Las reacciones adversas incluyen confusión, visión borrosa, irritabilidad, dificultad de concentración, amnesia transitoria, pérdida de coordinación, fatiga, lenguaje entrecortado, alucinaciones, nerviosismo, rigidez muscular y vértigo. Todas estas son características que podrían gravemente afectar la actuación y el trabajo de un presidente.
El hecho de que Chávez esté usando esta droga demuestra el impacto mental que su enfermedad terminal ha tomado en su persona. Aún a pesar de la barrera informativa que ha impuesto su gobierno, hemos podido evidenciar como el cáncer ha impactado la salud del presidente. Eso fue evidente esta semana cuando en vez de una aparición en vivo para tratar de desmentir su decaída de salud, fuimos entretenidos con un video, pregrabado y totalmente orquestado. Ahora al parecer, este decaimiento físico ya ha alcanzado sus facultades mentales exponiéndolo a trastornos psicológicos. Por lamentable que sea esta situación, ya pareciera que estamos en un momento cuando el gobierno venezolano debería acatar la constitución y constituir a un comité médico que evalúe la verdadera condición del Comandante.

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