sábado, 28 de abril de 2012

La crisis económica golpea el arte y la literatura cubanos

LA HABANA, Cuba, abril, www.cubanet.org -La crisis económica golpea el arte y la literatura cubanos. Las instituciones que las acogen tampoco escapan a las limitaciones que ponen freno a la expansión en el sector. El denominado “esquema económico cerrado” pone fin a medio siglo de subsidios.

Según expresó  ante los miembros del Comité Nacional del Sindicato de Trabajadores de la Cultura (SNTC), Rafael Bernal, ministro del ramo, “de ahora en adelante los gastos saldrán de lo que seamos capaces de generar”.

También aseguró  que “el presupuesto será para pagar salarios y recursos imprescindibles, pero no se garantiza el funcionamiento de todas las instalaciones culturales del país”.

Sin embargo, el nuevo panorama descrito por el titular de cultura, no se diferencia mucho del que vivieron los artistas y escritores en los mejores momentos de subsidios y proteccionismo en el sector.

El despilfarro, junto a la mala administración y el desvío de recursos materiales y financieros, el intrusismo profesional, las exigencias extra artísticas y literarias, entre otras causas, dieron al traste con el módulo cultural de cada municipio en la década de los años 80.

A finales de esa época la subutilización del talento artístico y el incumplimiento de contratos afectaron la realización personal. A esto se sumó el cierre o deterioro de salas de cine, teatros, casas de cultura y centros nocturnos, que obligó a cientos de intérpretes y creadores a dejar el sector.

En el momento actual, no es secreto para nadie la mediocridad del hecho artístico a nivel nacional. Salvo algunas excepciones, tomadas como punta de lanza promocional de la cultura del país, lo demás se confunde en propuestas de manifestaciones masivas de mala calidad.

La televisión cubana mantiene su programación con series y novelas de veinte o treinta años atrás, protagonizadas por elencos integrados con actores hoy muertos o que residen en el exterior.

El cine se muerde la cola en una fórmula de cine pobre, lograda mezclando hechos del deterioro ético y material de la nación, sobre un soporte de niños buenos y malos que luchan por un futuro mejor, al estilo de Viva Cuba y Habanastation, entre otras de corte similar.

En la literatura, se hará una labor de mercadeo entre el Instituto Cubano del Libro (ICL), sus instancias provinciales y las librerías de cada región, para publicar lo que tenga demanda y ahorrar recursos financieros en tinta y papel.

Los talleres de transformación integral desarrollados en barrios con desventaja social, verán disminuidos sus recursos, por lo que la hoy maltrecha cultura comunitaria sufrirá una contracción.

La cultura masiva continúa su retroceso desalentador. Las casas de cultura, centros donde convergen todas las manifestaciones del arte y la literatura, cuando funcionan apenas cubren los intereses de la comunidad.

Es crítica la situación en el sector. Las lentejuelas que a golpes de bombos y platillos te venden por los medios informativos del país, no dejan escuchar los pequeños derrumbes que socaban por doquier la esencia de la cultura nacional.

Son tiempos nuevos y hay que dejar atrás la vieja mentalidad de querer salvar la cultura “con sentimientos de patriotismo y de orgullo de cubanía”, como pidió Rafael Bernal.

El escenario es otro. El tiempo, los artistas y los escritores también. Hay que dejar de actuar como si se trabajara para un grupo de obreros y campesinos en una obra de choque nacional.

vicmadomingues55@gmail.com


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