lunes, 28 de mayo de 2012

#cuba no fabrica azucar, pero destruye hombres



Foto de A. Guiteras tomada de internet

ANTONIO GUITERAS,¿DÓNDE ESTÁS?

Por Alberto Méndez Castelló

DELICIAS, Puerto Padre, Cuba, mayo, www.cubanet.org – El viento sopla del nordeste. Un pitazo está por sonar. Pronto serán las siete. El cadáver de Antonio Guiteras fue llevado a la tumba  a las seis de la tarde del 8 de mayo de 1935.

Los soldados del entonces coronel Fulgencio Batista despojaron el cadáver de Guiteras de cuanto llevaba encima, haciéndolo enterrar en un tosco ataúd sin flores.

Paradójicamente, 77 años después los obreros entran a trabajar al central azucarero que lleva el nombre de Guiteras tan despojados como el mártir de El Morrillo fue llevado al cementerio.

Desconociendo la obra del mártir de El Morrillo y no satisfecho el gobierno de los hermanos Castro con hacer trabajar a sus obreros no solo la jornada laboral de ocho horas ganada por Guiteras, sino también cuantas jornadas de trabajo voluntario ha concebido en más de medio siglo, ahora el Consejo de Estado utiliza el nombre de Antonio Guiteras en condecoraciones, nombres de fábricas, calles y repartos.

¿Es Cuba un Estado socialista de trabajadores organizado por todos y para el bien de todos como república unitaria y democrática para el disfrute de la libertad política, la justicia social, el bienestar individual y colectivo y la solidaridad humana como dice el Artículo 1 de la Constitución, o es un mero régimen militar disfrazado de socialista?

Tras la caída de la dictadura de Machado, en ese gobierno que sólo duró del 10 de septiembre de 1933 al 19 de enero de 1934, Guiteras fungió como un Primer Ministro. Valga decir, el único Primer Ministro enteramente honesto que ha tenido el pueblo de Cuba, llevando al presidente Ramón Grau San Martín a firmar leyes que hoy harían temblar a los supuestos comunistas cubanos con sólo imaginarlas.
¿Acaso el general Castro Ruz aceptaría en las fuerzas armadas o en el ministerio del Interior a opositores políticos?

A instancias de Guiteras, el 20 de septiembre de 1933, el presidente Grau promulgó el decreto número 1693, estableciendo en Cuba la jornada laboral de ocho horas, reglas especiales para el trabajo de los jóvenes entre 14 y 18 años y la creación de tres turnos en los centrales azucareros.

Desde el pasado 17 de enero, en contra de la voluntad de los trabajadores, el otrora central Delicias, rebautizado el 6 de agosto de 1960 con el nombre de Antonio Guiteras, produce azúcar solo en dos turnos de trabajo de 12 horas ininterrumpidas.

Conocidas son las condiciones de trabajo en un central azucarero: líneas eléctricas de alto voltaje, calderas de vapor, hornos con elevadísimas temperaturas, ruedas dentadas, molinos, sistemas transbordadores y transportadores. Súmele a ello que en la fabricación de azúcar se necesita la precisión de un relojero.

 “Nos estamos durmiendo en el trabajo. Ya siempre tengo sueño aunque duerma. Lo peor de todo que antes cometíamos errores, pero ahora si nos equivocamos, nos amenazan con la Seguridad del Estado y la sospecha de contrarrevolución”, dijo a este cronista un operador de tacho que pidió el anonimato por temor a represalias.

Según Salvador Mesa Valdés, integrante del Buró Político del Partido Comunista y secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba, de visita en el Antonio Guiteras, la decisión de laborar turnos de 12 horas obedeció a un acuerdo de los trabajadores de los 46 centrales que hoy funcionan en Cuba, una aseveración que fue refutada por los sindicalistas.

 “Nosotros sometimos esa medida a votación y de 606 trabajadores, 600 votaron en contra. Por cierto, entre los que votaron a favor de trabajar 12 horas algunos trabajan en oficinas y no precisamente haciendo azúcar”, dijo un dirigente sindical del central Guiteras que no quiso dar su nombre.

La situación de los obreros ferroviarios, que ya pertenecen al ministerio de Transporte, todavía es peor. Se da el caso que en vías férreas en malas condiciones tienen que trabajar 16 y hasta 24 horas ininterrumpidas.

La locomotora 90 es operada por los hermanos Leiva. “Ángel Luis llega a la casa totalmente extenuado; se baña, desayuna y si acaso se despierta para almorzar después de media tarde”, dijo el familiar de uno de los maquinistas.

Doce horas también pasan los guardagujas, los operadores que cambian las vías férreas para dejar entrar y salir a los trenes en el central.

En una alejada garita que no poseen ni una débil bombilla, ni un farol, ni una linterna, esos obreros no tienen con qué hacer señales a los trenes o a los vehículos en el paso a nivel sin barreras. Si necesitan llamar por teléfono, deberán encender un fósforo para discar en el anticuado aparato.

A lo largo de la zafra ya se han producido accidentes y no es raro que los operarios trabajen cabeceando del sueño.

Alguien pudiera pensar que si estos trabajadores permanecen 12 horas en sus puestos de labor, serán retribuidos en la medida de su esfuerzo. Nada más lejos de la realidad. Un operador de tacho ganó este mes unos 700 pesos devaluados y diez convertibles. En total, unos 30 dólares mensuales.

¿A dónde va Cuba?, se preguntará el lector.

La respuesta nos la dio un obrero del basculador en el Antonio Guiteras cuando dijo a este cronista que aquella no una fábrica de hacer azúcar, sino de destruir hombres.

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