viernes, 11 de mayo de 2012

ENTREVISTA A MARITZA PELEGRINO CABRALES VIUDA DEL PRISIONERO POLÍTICO WILMAN VILLAR MENDOZA


“¡LIBERTAD O MUERTE!”

Iván Hernández Carrillo, Secretario General de la Confederación de Trabajadores Independientes de Cuba, entrevistó a Maritza Pelegrino Cabrales, viuda del prisionero político Wilman Villar Mendoza, fallecido el pasado 19 de enero, sin asistencia médica, luego de una huelga de hambre de más de 50 días en protesta por su injusto encarcelamiento y arbitraria condena judicial. Maritza Pelegrino Cabrales es además madre de dos hijas, Wilmari y Geormari Villar Pelegrino.
Wilman Villar (UNPACU)
¿Cómo recuerda Ud. A Wilman Villar?
Lo recuerdo como un hombre de un gran corazón, que no tenía nada de él, le daba la mano al que lo necesitaba, ayudaba sin condiciones y sin nada a cambio. Era una persona muy humanitaria. Buen padre, quería mucho a sus hijas. Yo le decía que él las tenía muy malcriadas porque ellas hacían de él lo que querían. Las quería tanto que ni las regañaba por nada aunque fuera muy malo. Nunca las maltrató y también me quería mucho a mí. Era muy bueno, respetaba mis decisiones y siempre nos poníamos de acuerdo en todo. Además, era un hombre casero, me ayudaba en ocasiones hasta a limpiar y cocinar y como todo joven, le gustaban las fiestas y divertirse. El único sueño de Wilman cumplido fue tener dos hijas. Cuando yo lo conocí lo que él me dijo era que quería tener hijos, porque el de tener nuestra propia casa como él lo soñó, ya no lo podrá ver. Tampoco podrá ver a nuestras niñas crecer. Desde que cayó en la prisión estuvo luchando por su libertad y no lo logró porque murió reclamándola en huelga de hambre y ni así le otorgaron la libertad. El también soñó y luchó para que en nuestra patria se respetaran los derechos humanos, existiera libertad de expresión, de asociación, manifestación y otras, pero todavía eso no se ha cumplido. Es un mal que sigue azotando a los cubanos y que desgraciadamente no hemos alcanzado y por eso también, Wilman murió.

¿Qué fe religiosa profesaba?
Era bautista.

¿Cómo se inició en ella?

Yo comencé a ir a la Iglesia con las niñas. Él primeramente no iba. Al cabo de 4 ó 5 meses de haber regresado de la Habana a donde fue a conseguir trabajo le dije que quería casarme ante Dios y por lo civil, para participar de la santa cena en la Iglesia. Le dije: ¡quiero que tú te bautices también y comiences a asistir a la Iglesia! Si eso sucede me darías una alegría muy grande. Y conversamos muchísimo ese día acerca del asunto y finalmente acordamos casarnos. Hicimos una boda muy bonita, incluso entre otros hermanos de la fe que decidieron casarse ese mismo día. Primero comenzamos a asistir a la Iglesia juntos los cuatro, e incluso además con mis padres, que son miembros de la Iglesia también. Wilman se bautizó y estaba muy contento. Por lo menos tengo el consuelo que aunque se fue, él está con Dios en el cielo y en paz.

¿Por qué el régimen se ha enfrascado en una campaña de descrédito pretendiendo mancillar la memoria y el ejemplo de Wilman Villar Mendoza?
El gobierno cubano divulgó esas mentiras alrededor de la figura de mi esposo, porque ellos están conscientes de que lo asesinaron premeditadamente, dejándolo morir; conscientes de que están desacreditados mundialmente. Y, como están tan sucios, lo que quisieron fue ultrajar la memoria de mi esposo, diciendo cosas que no son, hablando mentiras. Por ejemplo, dijeron que él no estaba en huelga de hambre, de que no era un disidente, de que me había desfigurado el rostro y otras barbaridades para mancillar su memoria, para tratar de limpiarse. Pero no les bastó con dejarlo morir, parece que no fue suficiente con haberlo matado. Entonces, después de muerto quisieron matar su memoria. No les importó tampoco que tuviera dos niñas pequeñas que iban a quedarse huérfanas, sin el cariño y la protección de su padre y aún como si fuera poco, quisieron manchar nuestro prestigio.

¿A qué organización opositora pertenecía Wilman
y en qué momento comenzó a militar en ella?
La Unión Patriótica de Cuba (UNPACU). Se une a ella en el mes de agosto del 2011. Fue en esa época en que conoció a Jorge Cervantes, quien le habló de la oposición, de José Daniel, y es cuando le dice que quiere conocerlo e integrarse a la oposición pacífica para luchar por la libertad de Cuba y por cambios; así le dijo.

¿Cuáles fueron las verdaderas causas o motivos del arresto y encarcelamiento de Wilman por la policía política?
Desde que lo conocí, nunca estuvo de acuerdo con los abusos y atropellos que comete a diario este gobierno contra el pueblo. Aun él mantenía vivos los recuerdos de la forma criminal en que dejaron morir a su padre en la cárcel. Este había enfermado, le negaron la atención médica y cuando lo hicieron era demasiado tarde. Los militares decían que estaba fingiendo y cuando decidieron atenderlo ya era demasiado tarde. Lo llevaron al hospital y a los siete días falleció. Eso marcó a Wilman para toda la vida. Wilman Villar Domínguez, así se llamaba su padre. El legado de Wilman perdurará para siempre porque él se ganó la confianza y el respeto de muchas gentes. Era una persona muy querida y tenía un pueblo.

¿Cuándo ocurrió y cómo fue el arresto de Wilman Villar Mendoza por parte de la policía política del régimen? ¿Qué métodos emplearon los agentes represivos?
A Wilman lo arrestan luego de participar en una manifestación pacífica por las calles de Contramaestre, a principios del mes de noviembre del 2011. Y el 24 de noviembre le celebran un juicio amañado y manipulado por la policía política. No le dejaron tener testigos, ni tampoco quiso que se le nombrara abogado, porque él sabía la trampa que se le estaba tejiendo. Pero además y lo más importante, era inocente. Aunque le pusieron un abogado de oficio. Participé del juicio al final, porque no querían permitirme testificar y cuando hice mi declaración, me dijeron que no era válida. Entonces lo acusó la policía por supuestos actos de Desacato, Atentado y Resistencia. Una testigo que vio cuando los policías lo estaban golpeando y arrestando, no fue citada.

¿Cuándo y por qué Wilman decidió hacer la huelga de hambre? ¿Qué estaba pidiendo cuando inició esa huelga? ¿Durante la huelga los militares le permitieron verlo? ¿Tenía asistencia médica?
Después del juicio lo llevan a la prisión y se declara al día siguiente en huelga de hambre. Yo voy a los 15 días más o menos, con tres Damas de Blanco, un opositor y mis niñas a la prisión de Aguadores; a reclamar que lo liberen, que le den atención médica y que me dejen verlo. Y tanto el jefe de la Seguridad del Estado como el de la prisión, me dijeron que no le iban a dar atención médica y que no me permitirían verlo. Decían que si él no comía era porque no quería, y si se moría, era uno más. Les contesté que no me iba ir de allí hasta que le dieran atención médica; que si se moría era responsabilidad de ellos. Y el jefe de la prisión me respondió que podía quedarme allí todo el tiempo que quisiera, como si dormía allí, que a él no le interesaba.
Cuando llegó la noche me echaron para afuera con mis dos niñitas. Incluso, una es asmática y la otra epiléptica. No tuvieron compasión de mis hijitas, ni de mí. Y más tarde, el jefe de la prisión, con un grupo de unos 20 guardias, desalojó a golpes, a empujones y patadas hasta la carretera, a las Damas de Blanco y al opositor que me acompañaba. Y a mí, como estaba con las niñas, me obligaron a montar en un auto y me dejaron en la terminal de Santiago de Cuba; sin saber a dónde ir. Preguntando entonces, una señora ¡gracias a Dios!, me resolvió un pasaje en un ómnibus y pude regresar a casa. Y al otro día regresé a la cárcel sin las niñas, y se produjeron varias detenciones, fundamentalmente de Damas de Blanco que también estaban luchando para que a Wilman le dieran atención médica.
Fui con Jorge Cervantes al Partido Comunista a presentar una denuncia y no me dejaron entrar. La policía política estaba en ese lugar impartiendo órdenes. Entonces me dijeron, ¿tú quieres ver a tu esposo? Vas a ir con Cervantes a allá. Pero antes habían llamado a José Daniel y le habían dicho que me iban a permitir ver a Wilman. En compañía de Jorge llegamos de noche a la prisión. Cuando vi a Wilman comencé a llorar, porque estaba en una situación crítica. Estaba sequito, sequito, doblado de lo flaco que estaba. Me puse triste y comencé a decirles a los militares, abusadores, porque lo encontré muy mal. Entonces uno de ellos me dijo no, nosotros vinimos aquí para hacer un trato, no para que usted nos esté ofendiendo. Y comenzaron a hablar con Jorge. Le dijeron que si Wilman comía le iban a dar la libertad. El de la policía política dijo que se le haría una apelación, que él era un hombre salvable y a partir de ahí se llegó a un acuerdo. Wilman les dijo que iba a tomar líquido nada más y cuando viera las cosas claras, él sabría lo que iba a hacer. Y entonces le dijeron que lo iban a tener de 15 a 20 días en la enfermería. Y, bueno, a los días voy al tribunal a preguntar y me dijeron que eso no era así, que los días de la apelación ya habían pasado; que eran 5 días hábiles y ya no se podía hacer ninguna apelación, según me dijo la secretaria del tribunal. Entonces le expresé que me había mandado Adolfo el de la Seguridad y ella me respondió que si él era el que tenía que ver con “esto”, que viniera él. Cuando fui a ver a Adolfo, este me contestó que los días de la apelación habían pasado y ya no se podía hacer nada. Y entonces regresé a la prisión y le comuniqué a Wilman lo que sucedió y que lo que iban hacer era una revisión de causa, que podía durar hasta un año. Le dije la verdad, que nos engañaron. Incluso, el jefe de la prisión, Adolfo, me había pedido que no le comentara nada, que lo engañara, que le diera una falsa esperanza. Y le respondí, ¡como no le voy a decir a mi esposo la verdad!
Entonces, cuando le conté lo sucedido a Wilman, él me dijo, bueno, ahora es ¡libertad o muerte! Quise tratar de convencerlo de que desistiera de la huelga. Pero estaba muy molesto y era difícil convencerlo. Viendo que había sido engañado, volvió de nuevo a plantarse y unos días antes de morir me llamó por teléfono y me pidió: tráeme a las niñas con mucha urgencia. Se las llevé. Él vio a las niñas y después de eso, todo se volvió un peloteo. Me dijeron que lo habían sacado para el hospital de Boniato. Fui allí y era mentira. Me dijeron que estaba en la prisión de Aguadores y también era mentira. Y que lo habían llevado para el provincial y así sucesivamente, para ir ganando tiempo con informaciones falsas. Hasta que después, me avisa la mujer de un familiar de un hermano de crianza, de que a Wilman lo habían sacado para el provincial, grave. Que el de la Seguridad había llamado a la tía de Wilman al trabajo. Cuando llegamos ya lo habían trasladado para el hospital Clínico Quirúrgico de Santiago de Cuba. Porque estaba ya casi al borde de la muerte. Sólo lo sacaron para allá cuando ya no se podía hacer nada por él. No le dieron la atención médica cuando debieron. No lo hicieron a pesar de nuestra insistencia y de nuestros reclamos. Es decir, lo asesinaron. Porque podía evitarse su muerte. Porque es inconcebible que a un hombre en huelga de hambre le vengan a dar asistencia médica a los 48 días. Yo digo que lo sacaron muerto. 
Maritza Pelegrino Cabrales
¿Cómo fuiste informada del fallecimiento de Wilman? 
Cuando él muere a las 6:45 de la tarde, ellos no notifican nada. Lo que es una falta de respeto. Me entero porque me hacen una llamada de los EE.UU, avisándome que en Internet había salido una nota de que Wilman había fallecido. Y yo digo no, no es posible, porque a mí no se me ha informado y ya eran las 8:15 de la noche. Y, cuando salgo, no veo a ningún familiar. Ellos, los militares, primeramente lo prepararon todo. Porque sabían que los opositores se iban a lanzar para la calle. Y lo que hicieron fue guardar silencio, para poder cercar las casas de todos los disidentes, para impedirles salir y que después divulgaran la noticia. 

¿Quiénes consideras son los principales responsables de este asesinato? ¿A qué condiciones y régimen de encarcelamiento fue sometido? 
Sin dudas la policía política, ellos son los máximos responsables; en especial el oficial Adolfo de la Seguridad del Estado de aquí de Contramaestre y el jefe de la prisión de Aguadores. Cuando los presos están en huelga de hambre, este último acostumbra llevarlos a las celdas de castigo. Como le hicieron a mi esposo. Lo vejaron desnudándolo. Lo esposaron. Le retiraron el colchón, la tabla de la cama, todas sus pertenencias y así tenía que tirarse en el piso frío. Lo que le provocó una neumonía con una sepsis generalizada que complicó aún más su estado de salud, que era bien delicado y que lo mató, unido a una ausencia total de atención médica. 
Quiero agregar sobre los dos policías que le dieron la golpiza a mi esposo y que fueron los que lo acusaron, que he aprendido en la vida cristiana, que uno no debe tomar por sus manos la justicia. Ni el castigo, ni la venganza. Pienso que eso se le debe dejar a Dios, porque suya será la venganza. Ellos, los policías, han continuado haciendo su vida normal, sin importarles absolutamente nada más. Sin importarles el daño tan grande que le han ocasionado a esta familia, a estas niñas que eran tan apegaditas a su padre y a mí. 

¿Qué ha pasado con usted y con las niñas después de la muerte (asesinato) de Wilman? ¿Han sido víctimas de presiones, amenazas y otros actos por parte de los represivos? 
La represión más fuerte recae sobre los activistas que tratan de ir al cementerio a pintar la tumba de Wilman, a llevarle flores y a arreglarla. Y a los que la policía política no se los permite, usando a familiares de Wilman por parte de padre, para que estos sean los que vayan allí y eviten que esos hermanos que eran como parte de la familia de Wilman, puedan visitar su tumba. Y en nuestro caso, son mucho más sutiles los métodos de represión, de acoso y de vigilancia, pero existen. ◊ 


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