lunes, 21 de mayo de 2012

Fidel Castro: El imprescindible. Por Eliécer Ávila @LaCubanada @eliecer_cuba


19 de mayo de 2012 


Su gran error fue hacerse imprescindible, aún está a tiempo de no seguir aumentando el costo.


Muchos de los más experimentados en el mundo de las relaciones humanas recomiendan a modo de consejo: “hacerse imprescindible”, como única forma de garantizar que aún los que no te soportan se vean obligados a convivir contigo, e incluso a alzar la mano a tu favor y aplaudirte.


Esta táctica puede beneficiar a una persona, un grupo o un gobierno y sus efectos se expresan de diferentes maneras.


El talento real puede ser la forma legítima y genuina de lograr que alguien se haga imprescindible para una sociedad. Y a menudo esto se expresa en el resultado productivo del individuo en cuestión, que aporta una cuota importante de felicidad a los demás causando algún tipo de beneficio o resolviendo problemas.


De esta manera un empresario, un artista, un médico, un campesino o un presidente a partir de su trabajo pueden lograr ser acreedores de justo reconocimiento, respeto y gratitud.


Lo que sí es sumamente dañino es que alguien se apodere del resultado del trabajo de todo un pueblo, de las riquezas de un país, y hasta de los propios destinos de las personas con el propósito de hacerse “imprescindible”.


Tal es así, que si hoy en Cuba el pueblo soberanamente decidiera emprender otro rumbo político y económico (como puede y debe suceder), no pasaría como por ejemplo en España, donde un sector político pierde la confianza y por un lapso de tiempo otro asume el liderazgo sin que haya que reinventar al país.


Aquí habría que empezar prácticamente de cero, porque las instituciones -empezando por los llamados “tres poderes”- son una broma. Y así por el estilo todo el inmenso entramado burocrático que gira en torno a lo que podemos llamar “el único poder verdadero”, no son más que pura formalidad.


La manera más vieja de ganar el apoyo de la gente es comprometiéndola. Lo cual es muy fácil de hacer cuando todos tenemos muchas necesidades y usted se convirtió en dueño de todas las cosas. La comida, las escuelas, los hospitales, las tierras, las oportunidades, los autos, los viajes, los permisos, los trabajos.


Usted decide si una persona tiene moral o no la tiene. Usted decide si un ciudadano nacido en Cuba es cubano o no lo es. Usted decide quién vive tranquilo y quién vive asustado. Usted decide quién puede quedarse y quién tiene que irse. ¿Entonces, cómo no va a ser usted imprescindible?


Usted logró, con el apoyo de no pocos cómplices, que todo el mundo dependa de usted. Algunos le llaman a esta tendencia “paternalismo revolucionario”, yo lo considero una estrategia muy bien pensada para poner a todo el país a lamer un trasero.


Si alguien duda esto, dedique un segundo a pensar para que vea que desde el primero hasta el último cubano nace endeudado y va creciendo al mismo ritmo que crece esta deuda que nunca llega a saldar, aunque dedique, como casi todos, su vida entera a pagarla. Y esta deuda está lista para ser sacada en cara en cualquier momento, basta con que alguien decida cuestionar a su acreedor.


Y es en este punto donde yo admiro y respeto a los sistemas donde la gente es dueña de su dinero, paga sus impuestos, sus seguros y cubre sus necesidades hasta donde puede. Pero no le debe su vida a nadie. Y por tanto no está obligado a callar cuando lo que quiere es gritar. Y gritan, piensan, quitan y ponen, deciden cuando no queda otra opción que decidir y sobre todo, se pueden dar el grandísimo lujo de cambiar.


Ah, ¡qué distinto fuera todo si usted no hubiera actuado así! Si usted hubiera cambiado solo lo que había que cambiar. Si no se hubiera hecho dueño de todo. Si usted aceptara que todos somos y pensamos diferente y no por eso unos merecen la vida y otros… el sufrimiento. Si usted no se hubiera comprometido y aferrado a un sistema tan mierdero en casi todos los sentidos. Si usted no hubiera manipulado a tanta gente. Si usted hubiera puesto la razón por delante de la pasión y las ambiciones personales. ¡Si usted no se hubiera hecho imprescindible!


Si usted, por lo menos hoy, que ya tantas y tantas cosas han sido demostradas, le hablara al pueblo con la verdad, asumiera los aciertos, pero sobre todo aceptara las cosas tan importantes en las que fracasó rotundamente. Si usted usara la autoridad que le queda para garantizarnos la oportunidad de recomenzar, en paz, con respeto, en un marco legal para la política decente, donde no haya que andar escondido ni en secreto, como anduvo usted en su juventud.


En ese caso, yo, posiblemente, fuera su principal defensor a costa incluso de que me quieran ver muerto sus enemigos más extremos. Porque soy conciente de que para el pueblo cubano hoy no hay opción perfecta y debemos escoger entre lo malo y lo peor. Y lo peor ciertamente es que usted desaparezca y deje al mando de este país a los que están armados y no es cierto que se amen entre ellos ni que nos amen a nosotros.


No deje que los que usted puso a vivir de su sistema le cuenten más mentiras, no siga aparentando que todo está bien, no se engañe más.


Permítanos a los hijos de esta tierra la reconciliación, y con ello la posibilidad de trabajar juntos por desarrollar esta hermosa isla que bajo la fachada artificial agoniza y clama por la inteligencia y el trabajo de todos los cubanos, estén donde estén.


Deje que la gente se organice en la política según su corazón se lo indique, prepare el marco y convoque a unas elecciones justas. Olvídese del qué dirán los vecinos de arriba, del costado o de abajo, deje su orgullo a un lado y piense en nosotros. ¡Deshipnotice a los hipnotizados!


Ese podría ser el acto más heroico que haga en toda su vida porque a veces es más difícil reconocer los errores propios que pelear en una guerra.


Usted será el único responsable de lo que suceda en el futuro, recuerde que ese futuro también le tocará a las personas que usted quiere igual que a las que quiero yo, y a mí mismo.


Entienda que para el pueblo de Cuba, hay cosas que si usted no las deja en orden, podrían ser más peligrosas que las bombas nucleares, de las que no se para de hablar…


E.



http://www.lacubanada.com/forums/topic/401/fidel-castro-el-imprescindible

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