jueves, 3 de mayo de 2012

Un poco de hambre y mucha mala alimentación. Por Alfredo Fernandez


Panfilo. Foto: latinamericanstudies.org


HAVANA TIMES, 2 mayo — Como cubano me impresiona la manera que tienen mis coterráneos de referirse al hambre –que literalmente pasamos en los años noventa- como algo del pasado, cuando en realidad no es del todo así.
Un breve repaso –por la maldita década- me hace recordar que allí comimos, bistec de toronja, picadillo de soja (el peor picadillo que ser humano alguno haya probado en el siglo XX, “misterio” que por demás hoy nos acompaña) o algunos con menos suerte que llegaron a comer bistec de colcha de trapear.
En los noventas se nos hizo habitual, cocinar sin aceite – cuando cocinábamos-, a veces sin sal, utilizar como grasa el cebo de carnero o de res, también escaseaba el pan.
En fin, la dieta de los cubanos llegó por momentos  a niveles sumamente insuficientes.
Hoy es cierto que en nuestra alimentación reaparecieron –no sin mucho esfuerzo-  el aceite, la sal, algún que otro muslito de pollo, se introdujo un picadillo de pavo –que aunque todavía es caro para el trabajador, a veces éste se permite el lujo de comerlo-, ah, y unos frijoles que más o menos se mantienen casi todo el año en el mercado.
Pero bien, ahora valdría preguntarse si la dieta que consumimos hoy en día en Cuba, es  una alimentación acorde con los parámetros aceptados por la Organización Mundial de la Salud.
No es mentira que el hecho de comer en Cuba mejoró en comparación con la década de los  noventas, pero a decir verdad todavía nuestra dieta anda muy lejos de ser aceptable, pues el insuficiente salario que gana el cubano, le hace imposible balancear su alimentación con frutas, cereales, fibras y proteínas, tal cual lo hace cualquier trabajador de salario medio en este mundo.
Los cubanos de hoy a no dudar, vivimos en el “imperio del carbohidrato” con tanto pan y azúcar en el centro de nuestra alimentación que muchas de nuestras enfermedades se deben a tan desmedido consumo, ah y claro está,  al déficit nutricional como consecuencia de los ya míticos años noventa.
Cuando hace dos años el Panfilo –vecino del Vedado que con sus “copitas” de mas-  tuvo el atrevimiento de interrumpir un video promocional del  grupo Ogguere para hacer su célebre pedido de “jama” (comida), muchos se asombraron en el mundo de que en tan poco tiempo, tan singular video fuera visto por mas cien millones de personas en You Tube.
Nada, que cuando veo mi salario de todo un mes y lo que puedo adquirir  con él, siempre me pregunto ¿Terminó el hambre de los noventas?


http://www.havanatimes.org/sp/?p=63138

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