lunes, 2 de julio de 2012

Darsi se fue.


José Alberto Álvarez Bravo

Hermenegildo es un nombre que además de parecerme “feo”, es demasiado largo; cinco sílabas. Quien escogió el nombre para Darsi Ferret tuvo buen juicio. No se si fue la mamá, con quien hablé algunas veces, porque nunca tuve la curiosidad de preguntarle. Dos sílabas, de muy fácil pronunciación. Extraña contradicción entre un nombre tan suave y un carácter muy recio. Bastante arisco este criollo producto de Pinar del Río.
No era de los más habituales en mi pequeña vivienda, como es el caso de su más íntimo, Manuel Cuesta Morúa, pero recién salido de prisión asistió a la inauguración de nuestra Biblioteca Independiente Roberto López Chávez, compartiendo espacio con Juan Juan Almeida, Yusnaimi Jorge, Rosario Morales, Wilfredo Vallín, Néstor Rodríguez Lobaina, Enyor Díaz Allen, Yoani Sánchez y Reinaldo Escobar, entre otros. Fraterna reciprocidad por nuestro grito de justicia, frente al tribunal de 10 de Octubre, mientras la tiranía castrista le sometía a una bochornosa parodia judicial, luego de un año de arbitrario encierro.
Darsi se fue. Una frase también muy pequeña, pero con una enorme carga emocional, pues antes de ella, podía pasar muchos días sin verlo y no notar su ausencia, quizás por la certidumbre de encontrarlo en cualquier momento en Calzada y K, en la embajada sueca, en su casa o en la mía, donde tomaba su buchito, seguido de su infaltable cigarrillo. Ante la certeza de que ya no será más así me embarga una profunda tristeza, y solo ahora aquilato cuánto lo quise, cuanto lo admiré, cuánta falta le hace a Cuba, a la sagrada causa de su libertad. Solo algo personal le recrimino: nunca me dio la copia del video que le grabó a los boxeadores cubanos que viven en el olvido y la miseria; ¿te acuerdas de eso, amigo querido?
Darsi se fue. ¿Cuántos más tendrán que seguir abandonando nuestra amada tierra por el aferramiento de los Castro y su pandilla al poder perpetuo? ¿Cuántos tendremos que caer bajo las balas asesinas de los sicarios en el momento del coletazo final? ¿Cuándo será el final del calvario del noble pueblo cubano? ¿Alguien tiene respuestas?
¿Darsi se fue? No estoy muy seguro. Creo que no se fue del todo, pues nos dejó su ejemplo, su trayectoria, su renuncia a vivir detrás de las ventajas materiales que su profesión podía brindarle, su indeclinable constancia en el cumplimiento del deber para con su patria esclavizada.
Darsi se fue quedándose, o se quedó yéndose, pues se que cuando yo ande por Santos Suarez, visitando a los familiares de los miles de cubanos desaparecidos, miraré para su casa y me diré que no llego a verle porque tal vez haya salido, o porque no tenemos tema de conversación en ese momento, o por cualquier otra razón, pero algo en mi interior se niega a creer que se ha ido, tal vez por demasiado tiempo.
¿Te volveré a abrazar, hermano? ¿Cuándo? No creo que pueda ser en suelo americano, pues como mi otro hermano Antúnez, les digo a los tiranos Castro Ruz que “ni me callo ni me voy”. Entonces esperaré confiado por el regreso de todos los hermanos del destierro; los que se fueron antes, y los más recientes.
¡Tenemos derecho a la libertad, carajo!

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