sábado, 9 de febrero de 2013

#venezuela CHAVEZ EL MUDO

EL MUDO
Por Pedro Lastra

Verdaderamente dostoyevskiano: el más prodigioso charlatán de la historia latinoamericana, el hombre que superó incluso a Fidel Castro con sus desplantes lingüísticos, permanentemente encadenado a un micrófono, su arma invencible, ha perdido su principal atributo político: seducir y conquistar a sus seguidores y aplastar irreparablemente a sus enemigos mediante el uso flamígero y letal de su lengua.


Pues según un informe enviado por el corresponsal en Washington del afamado periódico español ABC, siempre extraordinariamente bien informado sobre hechos y sucesos de la atormentada isla caribeña, al paciente Hugo Chávez se le ha detectado el más notorio y apabullante de sus males: perdió el habla. No simple afonía por razones de circunstancia, sino una irremediable mudez. Chávez, según ABC.es, calló para siempre.
En este caso, poco importa si se lo escribe con doble ele o con y griega: calló, es decir: cayó para siempre. No podrá volver a gobernar al pueblo que arrasó con su fervorosa labia apocalíptica. La noticia viene a explicarlo todo. Particularmente la renuencia de sus validos a permitir una comisión evaluativa o dar fe de vida con un sencillo saludo satelital. Puede que esté vivo, pero mudo, le sirve de nada. Se puede gobernar en silla de ruedas, con muletas, cojo y manco, que de todo se ha visto en nuestro insólito universo.


¿Pero mudo? ¡Un discurso acompañado de esos bustos gesticulantes que traducen en un despreciable recuadrito de la pequeña pantalla los fastidios noticiosos al silencioso planeta de los mudos lo dicho por los lengua habientes! ¿Cómo presentar ante sus seguidores, que se estremecían al estruendo de sus peroratas, cánticos y silbidos y eran capaces de seguir sus órdenes, así fueran tan descabelladas como en efecto lo fueron, a un Hugo Rafael Chávez Frías privado de lengua, huérfano de cuerdas vocales, gesticulando como un poseso? Kafka.


O, si prefieren, Ionesco. Teatro del más puro absurdo. De allí las órdenes de sus depositarios y herederos universales, los hermanitos Castro Ruz a los pigmeos gigantes que lo representan: engañen, distraigan, jodan, ladillen, humillen, ofendan, persigan, y si es preciso procesen, encarcelen y asesinen, pero no permitan que en la Asamblea dizque “nacional” – una suerte de Consejería del Commonwelth cubano - la cataléptica oposición despierte de su encantamiento y no cese de exigir la maldita y malhadada comisión de expertos. Que a un médico se le puede decir que el hombre está como una uva, se levanta, camina, brinca y estrecha las manos que te quedan como una pata de gallina muerta, pero para constatar que ya se le murió su privilegiado aparato comunicacional basta con darle una patada en sus apéndices reproductores. No puede quejarse ni con un miserable ”¡Coño!”.


 De modo que lo que le faltaba a la triste y desangelada Venezuela le acaba de suceder: ser gobernada por un moribundo, que amen de yacer postrado desde hace más de dos meses no puede proferir palabras. Él, que tanto las necesita. ¿Puede gobernar su país un señor incapacitado para firmar y decir las dos palabras claves del poderoso: Sí o No?
 Como cantaba Bob Dylan: “the answer, my friend, is blowing in the ..."

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