martes, 12 de marzo de 2013

Yoani



Monday 11 march 2013
Yoani



Con Yoani me pasó que me encontré con una de esas personas grandes en serio, grandes de verdad, fuera de estereotipos , de dedicaciones, de dimes y diretes. De esa vieja tradición de mujeres aparentemente frágiles pero increíblemente invencibles. Y esa es sólo la punta del iceberg, porque en aquello que percibí a la persona fuera de lo común es precisamente en su cotidianidad, en lo inconfundible de su paso por cada asunto sin la pretensión de separarse de la normalidad, del terreno circundante, lleva los pies lo más pegado posible al suelo dado lo alto que lleva su cabeza.
Me subyugó la claridad de las ideas, no en el modo del necio que aparenta no tener dudas, sino más bien al contrario, manifestando un modo de ser propenso y sujeto a modificaciones permanentes, pero sin abdicar de lo fundamental de su timbre de voz, de su razón de ser. Esa capacidad para que aún mostrándose flexible, tolerante, conciliadora, sean los demás los que terminen sumándose a sus palabras, a sus propuestas, a sus irrebatibles razones de un modo natural, sin esfuerzo, sin resignar las ideas propias, ella no propone sometimiento, alineamiento, sino reflexión, reparo justo ahí en la duda, en ese recodo del camino en que se abren encrucijadas y se nos plantea la necesidad de elegir, ahí es donde la percibo más tranquila, más sedada, más conductora, a sabiendas de que el éxito de la elección del camino no responde al final de este sino a como uno lo ande, a como uno decida vivir. Es más compañera que pedagoga, más un serpa que un líder impostado, pero en el fondo, como al serpa, uno termina yendo por donde ella sugiere.
La veo como alguien que ya me gustaría que tuviésemos incluída en cada proyecto de nuestras vidas. Hay algo muy íntimo de ella alejado de preconceptos, de prejuicios, cargado de aire muy fresco mezclado con los mismos viejos cantos humanos de libertad.
Trae en su estilo que no en su propuesta, una invitación al cambio de estructuras, pero también de modificación del firme, y no parece asustarle toda la inmensa tarea que ello puede llegar a insumirle si realmente empieza a concretarse, a la vez que da la sensación de que no defraudará en lo inmediato a quienes decidan subirse, con recaudo y vigilantes, a su barco sin un final definido en la partida , pero con rumbo inmediato a cada puerto del bien, de la suma, lo que yo denomino el amor. Lo único que me atreví a sugerirle es que nunca abandone del todo esa magnífica pluma, su senda literaria, es en lo descriptivo un prodigio de la tradición cubana desde Villaverde hasta Carpentier y Cabrera Infante.
Definitivamente me gusta esta chica y no tengo ni idea de sus proyectos en el corto plazo, pero me parece de la gente que ayuda a cambiar todo a mejor, me gustan las personas convencidas de la necesidad de hacer Paz, la Paz no está terminada nunca, la gente que no quiere problemas, pero que no les teme si se cruzan en su camino, que procuran el entendimiento, los puentes, pero que no se agachan.
En un momento le comenté que yo había sido precisamente uno de esos extranjeros privilegiados a los que ella a menudo se refiere con toda razón, que pueden hacer en su país lo que les está prohibido a los ciudadanos del mismo, y le dije que ni aún así yo habría tenido el valor y los pantalones tan bien puestos como para seguir adelante con mis convicciones de la manera que ella lo ha hecho. Me dio un abrazo y me dijo:
- No muchacho, no digas eso, tú no sabes como me tiemblan las patitas cada día- y entonces el abrazo se lo dí yo.
De una manera que no suelo hacer, excepto con mi abuela Elena que la llevo en la proa de mi nave, y a la Reina Juana la Loca, a quien hice una promesa de lealtad a sus pies en Tordesillas, donde fue condenada y traicionada por su familia y de quien estoy encantado de sentirme un poco escudero.

  http://martinguevara.over-blog.es/article-yoani-116099205.html

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