viernes, 25 de octubre de 2013

Plaga de corrupcion y alcoholismo x “chispa'etren” en #artemisa

Se toma como agua, pero mata

Por: Michael Sosa Oliva




Los llamados “tiros” de “chispa de tren”, pululan en los barrios de Güira de Melena, Artemisa,  hay  dos o tres en cada uno.  La “chispa de tren” es una bebida alcohólica de fabricación casera clandestina, en otros lugares del país se conoce como “azuquín”, ya que se prepara con azúcar, levadura y agua, estos ingredientes se echan en una vasija y se dejan fermentar de 7 a 8 días; después se pasan para un tanque de metal y se ponen a hervir en un fogón. Este último recipiente tiene que tener una tapa que selle bien, porque cuando la mezcla coge presión, puede estallar y ocasionar un accidente.
Los tomadores de esta bebida la adquieren por muy bajo costo, ya que se comercializa desde un peso (cup) hasta 20 pesos que vale la botella, esto lo consumen hombres y mujeres, entre ellos gente joven, pero también de la tercera edad.

A la mayoría de los que ingieren esta bebida se les inflama la cara o les aparecen manchas oscuras en la piel, presentan halitosis y pierden el apetito, hasta llegar el momento de no querer ingerir alimentos. A causa de esta bebida han muerto algunas personas, entre ellos jóvenes; sin embargo los que suministran los componentes para elaborar este “invento”, trabajan para el gobierno.





Por ejemplo, una rastra que distribuye la azúcar de las bodegas es la que abastece estos lugares clandestinos de fabricación, en cada zona de Güira, igual que en el resto del país, hay un Jefe de Sector, pero ellos no están interesados en poner fin a estas producciones, porque no quieren ver lo que el resto del pueblo ve y que además afecta a muchas familias. Algunos de los consumidores son incluso colaboradores de las fuerzas represivas, que necesitan para tener valor, enajenarse.

Recientemente, un Mayor de las FAR, acompañado de un Sargento que manejaba un camión chino con chapa FO 4346, eran los encargados de trasladar esta bebida. El régimen dice que hay que acabar con la corrupción, pero no con la que permite vivir a los que lo apoyan.

La Habana, 24 de octubre de 2013.

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