jueves, 14 de agosto de 2014

@AP y Fulton Armstrong CONTRA LA SOCIEDAD CIVIL EN #CUBA

Próximo paso de AP: investigar cómo recuperar la objetividad


Opinión/ Material propagandístico del canal Cubavisión basado en informe de AP sobre Alan Gross

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“En el caso de Cuba, por la razón que sea, a Fulton Armstrong ─y ahora a la AP─ les disgusta mucho cualquier apoyo a la sociedad civil independiente”.

Cubamatinal / La mañana del lunes 4 de agosto 2014, la AP lanzó el tercer capítulo de su colaboración con el ex analista de la CIA y ex asistente senatorial Fulton Armstrong, dirigida a desprestigiar los programas pro democracia que administra en Cuba la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, USAID.

Por Mauricio Claver-Carone

Washington, 13 de agosto/ Martí Noticias / En todo el mundo, ya sea en Irán, Siria, Bielorrusia o Cuba, los programas de promoción de la democracia de la USAID buscan fomentar y apoyar a la sociedad civil independiente en sociedades cerradas. (Lea aquí la declaración de la USAID.)

Estados Unidos nunca debería disculparse por ayudar alrededor del mundo a las víctimas de brutales dictaduras. Por el contrario, esta disposición es emblemática de los mejores momentos de nuestra nación en el siglo XX, de la Segunda Guerra Mundial a la Guerra Fría.

Sin embargo, en el caso de Cuba, por la razón que sea, a Armstrong ─y ahora a la AP─ les disgusta mucho cualquier apoyo a la sociedad civil independiente. Él, en cambio, ha abogado por que Estados Unidos colabore con el régimen de Castro y (absurdamente) le otorgue autoridad discrecional sobre los programas cubanos de la USAID.

Armstrong tiene una larga historia de gestiones internas contra la política estadounidense hacia Cuba. Mientras trabajaba con la CIA, fue coautor en 1998, junto con su ex colega de la Agencia de Inteligencia para la Defensa, Ana Belén Montes, de un muy citado informe que arguía que Cuba ya no representaba una amenaza para la seguridad de los Estados Unidos.

Irónicamente, sólo tres años más tarde (en 2001), Montes fue identificada como espía de Cuba, detenida, hallada culpable, y ahora está cumpliendo 25 años en una prisión federal.

Como asistente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Armstrong se opuso apasionadamente a cualquier proyecto que promoviera la libertad para el pueblo cubano, ya fuera a través de los programas pro democracia de la USAID, de Radio y TV Martí, o de una simple resolución del Senado para pedir la libertad de los presos políticos. Si al régimen de Castro algo no le gustaba, tampoco le gustaba a Fulton Armstrong.

Su estrategia (y ahora la de la AP) en el caso de los programas pro democracia de la USAID es simple: utilizar hechos sin trascendencia y regurgitar una y otra vez los términos “encubierto”, “cambio de régimen” y “soberanía”.

El primer capítulo de la colaboración de la AP con Armstrong intentó retratar al cooperante estadounidense para el desarrollo (y rehén del régimen de Castro) Alan Gross, como una especie de “superespía” que pasó de contrabando a Cuba sistemas altamente sofisticados de comunicación.
(Fíjese bien: si Alan Gross es “espía”, después de todo podría ser canjeado por otros espías)

Por supuesto, la verdad es que Alan Gross fue a Cuba para ayudar a la comunidad judía a obtener acceso irrestricto a Internet. Nada más, nada menos. Por otra parte, había declarado a la Aduana de Cuba toda la tecnología que llevaba con él.

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Sito Razones de Cuba de Cubadebate: AP lleva agua al molino de la propaganda.

El segundo capítulo de la colaboración AP-Armstrong intentó presentar un popular programa dirigido a proporcionar a los cubanos acceso no detectable a una plataforma de medios sociales similar a Twitter (“Zunzuneo”), como un complot para derrocar al régimen de Castro.

La verdad es que el programa de Twitter cubano (“Zunzuneo”) simplemente trataba de proporcionar a los cubanos ─como hacen programas similares en otras sociedades cerradas─ acceso a una plataforma de medios sociales que les permitía intercambiar todo tipo de contenidos no censurados.

El capítulo de hoy de la colaboración AP-Armstrong sostiene que la USAID envió jóvenes latinoamericanos para reclutar a sus contemporáneos cubanos a fin de “agitar la rebelión” contra el régimen castrista.

También procura resaltar una de las premisas favoritas más recientes (de propaganda): los jóvenes cubanos pueden estar insatisfechos y privados de sus derechos, pero son procastristas. Con ese fin, la AP envió a su propia corresponsal en Cuba, de conocidos vínculos con el régimen, a “encontrar” a uno de los jóvenes cubanos que fue “manipulado” por los forasteros.

Lo cierto es que el programa de la USAID simplemente pretendía apoyar los diversos proyectos sociales y campañas de jóvenes activistas, independientes del régimen de Castro, en Cuba. En este caso, eran sus pares latinoamericanos quienes les brindaban dicho respaldo.

Tenga en cuenta que cada capítulo de la colaboración ha sido escrito por el mismo equipo de reporteros de AP, y todos se derivan de información que data de 2009-2011, cuando Armstrong todavía trabajaba en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado.

Para el próximo episodio, la AP tal vez podría dedicarse a investigar cómo recuperar su objetividad en los asuntos relativos a Cuba.

(Publicado originalmente en Capitol Hill Cubans el 08/04/2014)


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Fulton Armstrong, ex analista de la CIA y ex asistente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, actualmente profesor de la American University en Washington.

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