miércoles, 13 de agosto de 2014

Cada vez es mas difícil estudiar en #cuba

Para destruir el futuro


Cuba/ Educación

futuro
Niña juega a ser doctora. Foto: Marcelo López

Cubamatinal / Cada vez resulta más difícil estudiar en Cuba, a pesar de la imagen de excelencia educacional que trata de mantener el gobierno cubano. El viejo recurso de la mentira muchas veces repetida, las campañas internacionales de alfabetización, la exportación de especialistas y profesores, junto a la creación de universidades para extranjeros, cuyos becarios disfrutan de condiciones y privilegios negados a los estudiantes cubanos, son fuegos de artificio que tratan de esconder al mundo una realidad bien compleja y preocupante de cara al futuro de Cuba.
Por Leonardo Calvo Cárdenas

La Habana, 10 de agosto /PD/ Si durante muchos años una de las pocas cosas que podía obtenerse del monopólico Estado “revolucionario”, a pesar de los condicionamientos y el fuerte adoctrinamiento que este impone, era un título universitario o de técnico medio, hoy es para la familia cubana un verdadero dolor de cabeza concebir el avance educacional de sus adolescentes y jóvenes, hoy se convierte en un verdadero vía crucis el tránsito de un alumno hacia la culminación de sus estudios.
El caso es que a la creciente baja calidad de la enseñanza se le une una muy negativa voluntad política de las autoridades cubanas que en los últimos años vienen cerrando espacios y posibilidades de acceso a estudios medios y superiores para los estudiantes cubanos.

A pesar de ser Cuba el país de mayor índice de maestros graduados por habitante del planeta, hace muchos años el sistema nacional de educación padece un déficit hasta ahora insoluble de maestros y profesores. Las enormes presiones y difíciles condiciones de trabajo a que están sometidos los docentes cubanos, la baja remuneración en el marco de un ambiente económico cada vez más agresivo, junto a los enormes problemas de disciplina y conducta del alumnado, provocan una permanente sangría de profesores hacia otros sectores.

Muchos años de crisis e improvisación para enfrentar este problema han debilitado considerablemente la calidad de los procesos docente-educativos en las escuelas y universidades cubanas, lo cual a pesar de que la educación en Cuba aún es nominalmente gratuita, obliga a las familias a gastos económicos extras para procurar a sus hijos atención y respaldo docente extracurricular que les garantice los conocimientos y preparación necesarios para enfrentar el avance hacia objetivos docentes superiores.
Esta situación acentúa una nueva diferenciación económica en nuestra sociedad y profundiza desventajas ya tradicionalmente establecidas y poco reconocidas por las autoridades. Una vez más las familias pobres del interior del país o de los cinturones periféricos y marginales de nuestras ciudades quedan a la saga de esta dura carrera, una vez más los afrodescendientes son los grandes perjudicados en esta coyuntural y grave desigualdad, al igual que los hijos de muchas madres solteras que deben sacar adelante a sus familias sin respaldo del Estado.

Para colmo de males, los gobernantes cubanos, como aquel marido engañado que decide vender el sofá donde ha sorprendido a la esposa y a su amante, para enfrentar el profundo desfase entre la fuerza laboral profesional e intelectual del país y el bajo índice de desarrollo y posibilidades de realización laboral ha tomado la gravísima determinación de reducir considerablemente las posibilidades y espacios de instrucción superior para los estudiantes cubanos.

La ecuación resulta sencilla aunque macabra: Si yo como poder absoluto soy incapaz de generar una economía dispuesta a asumir la fuerza laboral calificada, entonces que los cubanos no estudien tanto. La solución que han encontrado al problema que ellos crearon no fue abrir nuevos espacios económicos o impulsar una saneadora liberalización, si no reducir las posibilidades de continuar estudios.
Las autoridades cubanas han impuesto una drástica reducción de plazas en la enseñanza universitaria, preuniversitaria y tecnológica, ahora dicen que quieren formar obreros calificados y recuperar muchos de los oficios relativamente perdidos en las últimas décadas.

El otro método que han activado como filtro excluyente es, frente a las clases de baja calidad, imponer exámenes de alta exigencia y de esa manera eliminar a muchos de los posibles aspirantes a la continuidad de estudios. Una oleada de suspensos han arrojado los últimos exámenes de secundaria y preuniversitario, con lo cual aumentan los dolores de cabeza de las familias cubanas, justificadamente preocupadas por el futuro de sus hijos.

Al parecer, los gobernantes cubanos, no contentos con su terrible legado de destrucción material, moral y espiritual de toda una nación, ahora han emprendido un proceso de analfabetización de la sociedad cubana, destinado a dejar a Cuba peor preparada para el futuro que vamos a vivir sin ellos. Se han propuesto lanzarnos a ese futuro sin economía, sin infraestructura, sin cultura económica, sin valores, sin autoestima cívica, con la corrupción como paradigma de vida y ahora sin preparación profesional.
¿Alguien se ha preguntado qué será de Cuba dentro de veinte años, con un país de ancianos y sin fuerza laboral calificada? Definitivamente el reto para los cubanos de mañana será muy grande y a los líderes incombustibles de la revolución destructora la Historia no los absolverá.

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