jueves, 14 de agosto de 2014

@zoevaldes Los camellos salvajes de Castro I

Los camellos salvajes de Castro I. Por Zoé Valdés
by Zoé Valdés ¡Libertad y Vida!



No, no se trata de ninguna metáfora, no son guaguas (buses), ni traficantes de droga. Son camellos reales. Según me cuentan, al parecer hará algunos años, uno de esos tiranos del Oriente, regaló a Castro I una manada de camellos por uno de sus aniversarios. El dictador se hizo adicto entonces a la cría de camellos.

Cada tarde se dirigía muy emperifollado a contemplar a sus camellos, camellas y camellitos. Allí se quedaba adormilado, sentado en el automóvil, mientras veía solazarse y rumiar a sus crías.

Todavía no se pudo averiguar el día exacto en que Castro I se empezó a aburrir de los camellos que cada vez se reproducían más y con mayor rapidez. Ya eran tantos que no alcanzaba su débil vista a identificarlos. Entonces los dejó de lado y se olvidó de ellos.

Entretanto los camellos siguieron reproduciéndose y al parecer se pasean salvajes por cualquier calle o lugar de la isla, y no hay momento fijo para que en Aquella Cosa existan más camellos que ciudadanos.

La carne de camello seguramente es muy dura y la leche muy agria, porque de lo contrario los cubanos hacía rato que estuvieran jamando camello y mamando leche de camella directo de la teta. O igual no entra en el Plan Quinquenal, todavía no.

El caso es que entre los carneros del pueblo, las mulas de Miami, los burros que gobiernan y ahora los camellos, el zoológico temático se va poblando de manera interesante. El psiquiátrico no da abasto.

Lo que trajo el barco.

Zoé Valdés.

http://zoevaldes.net/2014/08/14/editorial-los-camellos-salvajes-de-castro-i-por-zoe-valdes/

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada