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miércoles, 15 de julio de 2020

"Cuba" Black Lives Matter y la Inteligencia castrista


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El ensayo general pudo haber sido en Chile, y les funcionó muy bien.

El Castro-Narco-Chavismo, herido por la sublevación de los jóvenes venezolanos contra el títere Maduro, decidió demostrarle al mundo que eso de las protestas juveniles es un fenómeno universal, y que ellos pueden desencadenarlas cada vez que les dé la gana.

Para demostrarlo, los agentes de La Habana en Santiago decidieron, después de más de veinte años de gobiernos pro-castristas en Chile, que el incremento del precio del Metro era una afrenta insalvable a la dignidad humana, y una prueba infalible de la existencia de una desigualdad sistémica que fue ignorada, con disciplina marxista, durante más de dos décadas de gobiernos chilenos de izquierda.

Ese absurdo ideológico permitió darles la orden a las tropas de choque del Castro-Narco-Chavismo para que salieran a las calles de Chile a catalizar la radicalización, una palabreja que a ellos les encanta, de esa fracción de los jóvenes chilenos (hay gente para todo) que estuvieran dispuestos a quemar, destruir, mentir, amenazar y crear el caos.

Las características esenciales de esas protestas fueron:
  1. Organizadores con antecedentes marxistas y pro-castristas.
  2. Ningún llamado previo, por parte de los “organizadores”, a la no violencia y a la identificación de la violencia como una acción de elementos provocadores.
  3. Apoyo tácito o evidente de la oposición política.
  4. Restricción parlamentaria de la capacidad de respuesta del gobierno.
  5. Restricción mediática, a partir de los medios de izquierda, de la capacidad de respuesta del gobierno.
  6. Destrucción de la propiedad pública, de la pequeña propiedad privada, de los símbolos nacionales, de las iglesias y los símbolos religiosos.
  7. Demonización de las fuerzas del orden público y de la legalidad.
  8. Llamados a la parálisis legal mediante el reto constitucional.
  9. Llamados constantes, mediante hechos, palabras y provocaciones, a la guerra civil.
  10. Presencia de agitadores y/o financiadores extranjeros.
Les salió tan bien la jugada a los Castro-Narco-Chavistas, y están tan aterrados con la eventual reelección de Donald Trump, que parece que decidieron entrar en colusión con la élite del Partido Demócrata en los Estados Unidos (que también anda aterrada con el fantasma de esa reelección) para usar la misma táctica en ese país.

Aquí se impone recordar que las ideologías son los sistemas de colusión política más viejos que se conocen. Dos personas o grupos que comparten una ideología siempre están –a través de los mandamientos de esa ideología– en constante colusión.

Un marxista estadounidense no necesita, digamos, recibir la orden precisa de un castrista para saber qué es lo que tiene que hacer ante una situación determinada, sobre todo si se trata de una protesta.
Igual, un odiador estadounidense de los Estados Unidos (que los hay) no necesita ponerse de acuerdo, o recibir una orden, de un odiador de los Estados Unidos que viva en el Medio Oriente, en Somalia, o en La Habana. El simple hecho de compartir odios los aúna en la lucha contra el objeto de sus animadversiones.

Lo que quiero decir con esto es que, a pesar de las múltiples visitas de la élite del Partido Demócrata a La Habana, y de nuestra incapacidad para demostrar de qué hablaron, no es imposible imaginar que exista cierto nivel de colusión. Al final, los odios y las inclinaciones marxistas siempre han estado ahí y con eso, nos enseña la Historia, es más que suficiente.

Quizás sea por eso que cuando analizamos las protestas en los Estados Unidos vemos que son una reproducción casi exacta de lo sucedido en Chile.

El origen de las protestas gringas bien pudo haber sido el Metro, pero fue la triste y vergonzosa muerte de un delincuente negro en manos de un policía que, a todas luces, hizo un uso excesivo y criminal de la fuerza durante una detención.

A partir de ese triste incidente, la organización Black Lives Matter tomó cartas en el asunto y saltó, como solo lo hacen esos que se han preparado de antemano para el salto, de una semioscuridad silenciosa al estridente estrellato de una protesta que fue radicalizada, palabreja que a ellos les encanta, para alebrestar a esa fracción de los jóvenes estadounidenses (hay gente para todo) que estuvieran dispuestos a salir a las calles a quemar, destruir, mentir, amenazar y crear el caos.

Otra prueba de que las dos protestas son copias casi idénticas es que en Chile una de las agitadoras de la misma fue, por solo citar un caso, la comunista Camila Vallejo. Una chiquilla bien conocida por sus fuertes vínculos con el Castro-Narco-Chavismo.


Como mismo la Vallejo tiene fotos mirando al asesino de Fidel Castro con ojitos de adoración, una de las organizadoras de las protestas en los EE UU tiene foto, con mirada de reto y puñito desafiante, con el asesino de Nicolás Maduro. A eso súmenle la declaración oficial de Black Lives Matter alabando al psicópata de Fidel Castro cuando falleció.

Todo esto explica por qué en los EE UU, como en Chile, no existió ningún llamado previo, por parte de esas organizadoras que se dicen entrenadas, a la no violencia o a la identificación de esta como una acción de elementos provocadores. Está claro que el objetivo siempre fue esa violencia.

Para seguir sumando similitudes, en Chile la oposición pro castrista maniató al presidente Piñera restringiendo, tanto como pudo, su capacidad de respuesta. Igual, en los Estados Unidos la élite pro castrista del Partido Demócrata se lanzó de inmediato a restringir, tanto como pudo, las opciones del presidente Trump para controlar las protestas.

Si en Chile los medios de izquierda se lanzaron enseguida a correr los bulos de que los policías estaban usando una fuerza excesiva; en los Estado Unidos los medios de izquierda, con la desvergüenza de CNN a la cabeza, se lanzaron a construir la falacia de un racismo sistémico que tiene más de culpa calvinista y de hipocresía protestante que de cualquier otra cosa.

Como en Chile, en los EE UU los objetivos de las protestas fueron la destrucción de la propiedad pública, de la pequeña propiedad privada, de los símbolos nacionales, religiosos y de las iglesias, así como la demonización de las fuerzas del orden público y de la legalidad.

Si los marxistas chilenos buscaron la parálisis legal mediante el reto a la Constitución, los marxistas estadounidenses buscaron el mismo objetivo mediante una absurda campaña encaminada al desfinanciamiento y la disolución de la policía.

Asombra poco, entonces, que ambos países hayan sido sobrevolados por el fantasma de una guerra civil que tiene más de deseos castristas que de posibilidad real.

Hasta aquí, cualquier alma bienintencionada puede argüir que la colusión de las protestas gringo-chilenas con el castrismo no pasa de ser una colusión ideológica que nada tiene que ver con el trabajo de la Inteligencia castrista. Solo se trata, podrían decir, de una comunidad de intereses.

Dejando a un lado que la Inteligencia castrista siempre ha sido el instrumento más importante y efectivo para la defensa y diseminación de la ideología marxista del régimen; hay un indicio que sustenta la idea de una interferencia en la política interna de los EE UU.

Me refiero al financiamiento de Black Lives Matter.

Desde hace ya varios días, muchas personas han estado divulgando que una de las fuentes de financiamiento de BLM fue la organización “Thousand Currents”.

Un vistazo a la declaración de impuestos de esa organización muestra, en su sección “Part IV”, que la vice presidenta de su junta directiva es nada más y nada menos que Susan Rosenberg, una terrorista convicta que durante muchos años militó, y sirvió como coordinadora, entre varias organizaciones terroristas (en los EE UU) de las que ya hoy se sabe, sin lugar a dudas, que fueron entrenadas y financiadas por la Inteligencia castrista.

El apellido Rosenberg (como los apellidos Gutiérrez, Blanco, Rieumont o Tabío en Cuba) es un apellido que en Norteamérica se asocia mucho con esas personas que decidieron (hay gente para todo) traicionar la democracia y las leyes de su país a favor de la ilegalidad totalitaria, las hambrunas, las purgas, los Gulags y los asesinatos en masa del comunismo soviético e internacional.

Para hacerle honor a su apellido, Susan Rosenberg sirvió de apoyo a las organizaciones terroristas “Weather Underground” y “Black Liberation Army”. En ese papel una de sus misiones fue ayudar en la fuga de JoAnne Chessimard (hoy conocida como Assata Chakur), la terrorista y asesina estadounidense que todavía hoy vive en Cuba protegida por la Inteligencia castrista. Dime cuál es tu santuario y te diré para quién trabajas.

Además, Susan Rosenberg militó en la “Organización Comunista 19 de mayo”, una colección de células terroristas que, según la versión oficial, debió su nombre a la coincidencia en las fechas de nacimiento de Ho Chi Minh y Malcom X.

Ya hoy está claro que ese nombre fue escogido para esconder la filiación castrista de esa organización, una filiación que ya ha sido más que comprobada y que estuvo sugerida, en su momento y para los que supieran, en el hecho de que esa es también la fecha de la caída en combate del prócer cubano José Martí.

En el año 1984, Susan Rosenberg fue detenida con un camión cargado con cientos de libras de material explosivo, armas e identificaciones falsas. La señora decidió no cooperar con la justicia de su país, optó por no hablar de sus manejadores castristas y fue condenada a más de cincuenta años de prisión. Todavía debería estar cumpliendo condena; pero en su último día como presidente Bill Clinton, quién lo diría, la dejó en libertad.

Ahora reaparece Susan Rosenberg como la vicepresidenta de una organización que se encargó, entre otras cosas, de la financiación de Black Lives Matter. Podría parecer una tontería, podría pensarse que si la Inteligencia castrista estuviera detrás de las protestas no le convendría, para nada, que una persona vinculada a estas pudiera ser acusada de tener vínculos previos con ellos.

Hay dos argumentos en contra de esa idea. Uno es que a veces, cuando se busca la intimidación previa a una posible negociación, sí conviene insinuar una pertenencia que después puede ser utilizada como un elemento de regateo. De más está decir que si algo le interesa al castrismo en estos momentos es negociar.

La otra idea es que las financiaciones siempre son el elemento más importante y vulnerable, desde el punto de vista táctico y estratégico, de esas campañas de influencia en la política de otro país. Eso implica que, a pesar de las sospechas que puedan desatar, esas financiaciones tienen que ser controlados por personas de absoluta confianza, personas que hayan demostrado con años de cárcel, por ejemplo, su renuencia a hablar de sus manejadores.

Con todo esto como referencia, y otros elementos que no caben por razones de espacio, cuesta mucho trabajo entender que la comunidad de Inteligencia de los Estados Unidos, y el FBI, no hayan impedido una incitación a la violencia en un país de leyes, como los EE UU, para defender al régimen de un país sin leyes que es controlado por una banda de asesinos que llegó al poder, precisamente, mediante la violencia y el terrorismo.

Quizás es que estaban muy ocupados creando un expediente de falsas acusaciones contra un presidente limpia y democráticamente elegido.

Tomado de: https://reynelaguilera.wordpress.com/2020/07/14/black-lives-matter-y-la-inteligencia-castrista/

lunes, 8 de junio de 2020

"Cuba" La Derecha y las democracias del mundo siguen comiendo catibía frente a los desmanes de la izquierda globalista.




EITB
 Disturbios en Estados Unidos por la muerte de George FloydFoto © EITB   


 La Derecha y las democracias del mundo siguen comiendo catibía frente a los desmanes de la izquierda globalista y sectaria que ha logrado, incluso, reconstruir el viejo discurso de superioridad moral de Lenin y sigue mataperreando a gusto en plazas y calles democráticas y callando frente a los desmanes de las dictaduras de Arabia Saudí, Irán, Cuba, Nicaragua, Venezuela, China y Corea del Norte, entre otras.
Los cínicos de la izquierda saben que la casta wahabí no se anda con miramientos y que pueden acabar despedazados como el periodista Jamal Khashoggi y por eso callan ante la barbarie del terrorismo vinculado al islamismo radical y los linchamientos de homosexuales en Teherán, por ejemplo.
La muerte -que no asesinato- como prueba la autopsia realizada a George Floyd, ha servido a los activistas del izquierdismo mundial para armar el lío e intentar desestabilizar a sociedades democráticas que parecen indefensas ante el avance del ¿socialismo? del siglo XXI.
Frente a esos intentoss, mano dura sin contemplaciones; aplicar la ley a rajatabla, protegiendo a ciudadanos y empresas; conmueve la muerte de un ser humano, pero ello no justifica asaltar y saquear propiedades ajenas y generar caos en las calles.
Los alborotadores en Estados Unidos, Brasil, Chile, Argentina y Europa son los mismos que silenciaron la muerte del negro cubano Orlando Zapata Tamayo, albañil y plomero, tras una huelga de hambre y sed de 86 días, que acabó con su vida en una sala hospitalaria para presos en La Habana.
Los numerosos aliados del tardocastrismo en el mundo y los gusañeros regocijados por visitar su antiguo CDR con dólares en el bolsillo, compraron la tesis del gobierno cubano de que se trataba de un delincuente con historial delictivo, que es la fórmula habitual del totalitarismo para intentar desacreditar a sus opositores.
Pero aún dando por buena la manipulación de La Habana, que reprimiría violentamente cualquier algarada callejera en honor a Zapata Tamayo, resulta que el fallecido Floyd era también negro, pobre y delincuente, según sus antecedentes policiales; de hecho, el intento de pagar con un billete falso de 20 dólares en una tienda desencadenó su detención y posterior muerte.
Debe resultar muy duro para una revolución tan virtuosa soportar la frustración de que un hombre nacido en el año en que Che Guevara fue asesinado en Bolivia, y educado en un sistema que dijo a los pobres: Lee y no creas; haya acabado siendo un delincuente terco que se suicidó lentamente.
Algo falla en el paraíso de los pobres, cuando ocurren estas anomalías. ¿Cuál es la diferencia, entonces?
Sencilla, que Floyd es carne de mártir frente a Donald Trump, un presidente electo democráticamente por los norteamericanos y que nada resulta más fotogénico que un negro reducido por un policía blanco y la posterior algarabía mediática y la indignación de la izquierda globalista y sectaria que guarda vergonzoso silencio frente a los desmanes de sus correligionarios.
El sistema judicial norteamericano tiene acreditado prestigio de independencia y profesionalidad y sabrá calificar correctamente los hechos y juzgarlos en sus justos términos; pero esa ecuación democrática no cuadra a los mataperros globalistas que han generado un linchamiento al policía y a las fuerzas del orden para intentar conseguir debilitar las aspiraciones de reelección de Donald Trump.
Lógicamente, el Palacio de la Revolución ha dado orden a la prensa anticubana que financia para que amplifique la desgracia de Floyd y siga silenciando las denuncias de Juan Antonio Madrazo Luna: Cuba desoye las recomendaciones de Naciones Unidas en materia de igualdad racial, el partido comunista y el estado mantienen una posición conservadora frente a la discriminación e intentan achacar los problemas de los negros en la isla al diferendo con Estados Unidos.
Como La Habana sabe que cuenta con el apoyo incondicional de los bobos solemnes que militan en la izquierda mundial, incluidos los emigrados asiduos a las embajadas cubanas; ya habrá dado instrucciones precisas a sus agentes en Estados Unidos para que contribuyan financiera y discretamente a la campaña de Trump y de Biden, que es una práctica habitual de la casta verde oliva desde la Crisis de los Misiles, cuando Fidel Castro Ruz comprendió que los rusos solo lo querían como portaaviones a 180 kilómetros del imperialismo yanqui.
Si una vez reelecto, Trump recuperara sus empeños golfísticos en Cuba y cambiara la política, valorando la aportación económica del tardocastrismo a su campaña; nos divertiremos con el giro copernicano de La Habana y la prensa adicta al régimen que descubrirá virilidad en el pelo rojo del compañero presidente Donald y sus ancestros en Moa.
Como diría el compositor mexicano José Alfredo Jiménez, vivimos en un mundo raro, donde la mayoría de las 36 dictaduras en el mundo son de izquierda, pero solo las de derecha son repudiables.
En esta distorsión, la responsabilidad principal recae en una derecha acomplejada que se deja mangonear por la izquierda hábil en pretender responsabilizarla en los crímenes desde aquellos Patricios romanos hasta Pinochet y Stroessner; obviando los crímenes de Lenin, Stalin, Mao, Kim Il Sung y Fidel Castro Ruz, entre otros.
Macri y Piñera son los penúltimos ejemplos de esa debilidad de la derecha, que ha hecho posible el retorno del kichnerismo a Argentina, donde ya Jorge Luis Borges se encargó de avisar que los peronistas no son buenos ni malos; son incorregibles.
La otra gran falla de la Derecha es su descuido de los pobres, con un discurso para sus bobos solemnes que siguen sin percatarse que las políticas neoliberales han llenado las urnas de votos para la izquierda, que ostenta el récord mundial de producción de pobreza y emigrados, como ocurre en Cuba.
La Derecha debe afrontar, sin miedo a la izquierda, pero situar el combate de la pobreza y la desigualdad como prioridad política y no dejarse engatusar por los exaltados teóricos que -desde sus cuentas corrientes saneadas- pretenden decir a los estados que no inviertan recursos públicos, que ya se encargará el mercado de regular las sociedades.
Craso error, política suicida que alegra los corazones de la izquierda global y sectaria. La política de la derecha debe consistir en liberarse de complejos absurdos y, en el ámbito social, perseguir el fraude en ayudas sociales y evitar el parasitismo inducido a cambio de voto cautivo; pero ser ágiles socorriendo a quien realmente lo necesita y posibilitando que nadie -bajo sus gobiernos- quede sin estudiar o sin atención médica por su bajo nivel de renta.
Si alguien duda aún, solo debe estudiar el caso de Venezuela, donde el castrismo impuso su política batistiana, de Fulgencio, de comprar votos con asistencia médica; digo, eso fue lo que nos enseñaron en el colegio: Antes de la revolución, si un pobre necesitaba atención médica, tenía que entregar su cédula electoral y la de su familia al político de turno.
Cualquier parecido con esas brigadas médicas que Cuba vende por el mundo es mera coincidencia, fruto del azar; quizá la cercanía entre Birán y Banes genera discursos y habilidades parecidas, aunque a simple vista parezcan irreconciliables, como aquella señora de La Habana que colgó un cartel en la fachada de su casa: Permuto para Venezuela. Cuando fueron a preguntarle, dijo que así podría operarse de cataratas.





domingo, 7 de junio de 2020

"Cuba" Este país es tan libre, que si quieres te puedes ir... dios bendiga a Estados Unidos

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Este país es tan libre , que si quieres te puedes ir ... dios bendiga 🇺🇸.. con el corazón en 🇻🇪


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domingo, 3 de mayo de 2020

"Cuba" Estados Unidos asegura tener pruebas del tráfico de drogas entre Cuba y Venezuela



El servicio de Inteligencia de los Estados Unidos tiene pruebas suficientes para demostrar que el Gobierno de Nicolás Maduro mantiene una amplia red de tráfico de drogas desde Venezuela hacia Cuba, reveló hoy un alto oficial del Pentágono a la revista Newsweek, lo que provocó una inmediata reacción del Gobierno cubano.
De acuerdo a la información ofrecida por este alto oficial, de cual no se precisa su nombre en el reporte, la comunidad de Inteligencia de EEUU posee evidencia suficiente de que Maduro estaría usando los buques petroleros para traficar drogas entre Venezuela y Cuba.
Por este motivo, el presidente Donald Trump habría puesto un precio por la cabeza del mandatario venezolano de 15 millones de dólares.
Además, las sanciones sobre las compañías y navieras involucradas en los supuestos envíos de crudo venezolano a la nación caribeña buscarían “quitar una fuente vital de fondos a Maduro para desestabilizar su apoyo dentro de su gobierno como entre el pueblo venezolano”, indicó la fuente al citado medio.
Estas acusaciones en el reportaje de Newsweek han provocado una inmediata reacción del Gobierno cubano, como viene siendo habitual, en la voz del Ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, quien rechazó a través de su cuenta de Twitter las afirmaciones realizas por este funcionario.
Rechazo el supuesto planteamiento citado por Newsweek de un alto funcionario del Pentágono no nombrado, según el cual la Comunidad de Inteligencia tiene evidencia de que se trafica droga entre y Venezuela. Es una calumnia total e infundada, con implicaciones peligrosas.
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“Rechazo el supuesto planteamiento citado por Newsweek de un alto funcionario del Pentágono no nombrado, según el cual la Comunidad de Inteligencia tiene evidencia de que se trafica droga entre Cuba y Venezuela. Es una calumnia total e infundada, con implicaciones peligrosas”, advirtió el canciller cubano.
El pasado 26 de marzo, el Departamento de Justicia de EE.UU. hizo públicos supuestos cargos por narcoterrorismo contra las principales figuras del Gobierno Constitucional de Venezuela.
Asimismo, ofreció una recompensa de 15 millones de dólares a quienes proporcionen información que permita el arresto y enjuiciamiento del mandatario bolivariano.
Tomado de: https://www.cubacute.com/2020/04/09/estados-unidos-asegura-tener-pruebas-del-trafico-de-drogas-entre-cuba-y-venezuela/?fbclid=IwAR0YmCM2UBFBQ8Ui92pdKceSrxjEiGP1sA-icr5kzuVqyALEaGDlj8uDdE0 

domingo, 2 de febrero de 2020