
Sandro Castro, que no es un joven humilde, pero al menos da la cara, ha demostrado ser un revolucionario de pura cepa.
LA HABANA, Cuba – Sandrito lo hizo otra vez y a lo grande, como prometió. Eso le honra: es el único Castro que cumple sus promesas, así que no hay nada que reprocharle, al menos en ese sentido. Si miramos las cosas fríamente, hay que convenir en que el nieto del tirano no le ha faltado el respeto a nadie, en primer lugar,...