Desde que Raúl Castro creó la Controlaría de la República una corriente de pánico recorre todas las instancias administrativas gubernamentales. Los casos de corrupción, irregularidades, desvío de recursos y descontrol de los bienes del estado emergen como hongos después del aguacero.Sin embargo y a pesar de haberse planteado una guerra contra el secretismo en la prensa, los medios oficiales no sacan a relucir ni la cuantía de los daños ni los nombres...