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miércoles, 14 de marzo de 2012

Historia Oculta de los Crimenes de #Fidel Castro #SavetheWorld

Historia Oculta de los Crimenes de Fidel Castro 

por Ramon Conte, 1995 


En el exterior de la residencia, proximo a la entrada, sin ser vistos, dentro de un auto, el autor y un oficial norteamericano aguardaban mientras dura la reunion, pues algunos de los presentes temian que si Castro no aceptaba la oferta, diera un show y pretendiese agredirlos, tenian la impresion de que "Castro era un hombre de armas tomar". Todo esto a pesar que del Pino se habia comprometido que Castro no iria con su inseparable pistola.
Ello le dio la oportunidad al autor de conocer y ver (sin ser visto) quienes eran los convocados; desde luego, del Pino desconocia esta presencia nuestra y mi vinculacion con la inteligencia norteamericana.
En el libro, Diario de la CIA, pagina 423 escrito por el ex-Oficial de la CIA, Philip Agee, situa a la Dra. Isabel Siero Perez como agente de La Agencia Central de Inteligencia y su cobertura como Presidenta de La Federacion Internacional de Mujeres Abogadas.
Consignamos con profundo dolor que el los momentos que estaba terminando este libro se produjo en nuestra ciudad de Miami, en deceso de la Dra. Siero, el 12 de Marzo de 1991. Que descanse en Paz, esta brillante colaboradora.
A la semana siguiente Del Pino y Castro se entrevistaron con quien seria a partir de entonces su enlace con la inteligencia norteamericana, el oficial, inteligente y capaz, Richard Salvatierra, que tenia como cobertura de sus actividades un cargo diplomatico; este les dio las instrucciones del trabajo a realizar.
Y por primera vez en su vida Fidel Castro utilizaria su segundo nombre - Alejandro - hasta ese momento desconocido por todos; para su actividad clandestina de inteligencia para U.S.A.
La mision asignada
- Investigar si habia algun plan de atentado personal contra el Secretario de Estado de U.S.A., George Marshall que se encontraria presente en esa fecha en Bogota, participando en la novena conferencia de cancilleres.
- Penetrar el mivomiento estudiantil peronista latinoamericano y descifrar que se proponian llevar a cabo en el proximo congreso de Bogota.
- Conocer los participantes de los diferentes paises de America Latina, etc.
- Como primer paso debian contactar con el estudiante universitario amigo de Fidel Castro, que habia viajado a La Argentina y recibido los cinco mil dolares.
- En segundo lugar entrevistarse con el Licenciado Julio Cesar Tronconi, interesarse por los proyectos, sumarse a los mismos y pedirle recursos economicos para viajar a varios paises latinoamericanos y desarrollar alguna campana; todo lo cual consiguieron (desde luego, pedir los recursos economicos a los argentinos fue para encubrir y penetrarlos y desvirtuar que se encontraban al servicio de la inteligencia de U.S.A.
Castro estaba euforico, por fin alguien reconocia lo que valia, le prestaban atencion y el podria hacer algo grande y respaldado por los norteamericanos.
Fidel Castro logro la dirigencia de la Federacion Estudiantil Universitaria, lo designara junto a Rafael del Pino como sus representantes en el "Congreso Estudiantil Peronista" escogiendo como punto de partida de su periplo latinoamericano a Venezuela, pasando a Panama y entrando a Colombia por Medellin para empezar a cumplir la encomienda de la inteligencia norteamericana.
Al llegar a Bogota, Castro lorgo entrevistarse e impresionar con su palabra, ademanes, estatura y carisma, al Dr. Jorge Eliecer Gaitan; fatalmente para Castro, otras fuerzas subversivas tenian planeado asesinar al Dr. Gaitan para hacer fracasar la Novena Conferencia de Cancilleres, y esto no le permitio avanzar mucho.
Volvieron a entrevistarse al dia siguente, el Abogado Gaitan, Rafael del Pino y Fidel Castro. Esta vez en el edificio de la AUdiencia, invitados especialmente por el Abogado, para observar un juicio de mucha expectativa donde el lider colombiano se aprestaba a defender a unos trabajadores, lo cual le tomo mucho tiempo, por este inconveniente al fginalizar el mismo acordaron verse en horas de la noche para seguir conversando sobre aspectos politicos.
Cuando del Pino y Castro se encontraban en las afueras del edificio de la Audiencia comentando sobre la vista y la absolucion de los obreros y decidiendo hacia donde se dirigian, escucharon varios disparos dentro del edificio y a continuacion un hombre (Juan Roa) que corria con un revolver en la mano seguido por varias personas que le gritaban !Asesino! !Asesino! y al llegar este a la esquina, fue detenido por otros ciudadanos que al enterarse por los que le corrian detras habia asesinado al Dr. Gaitan, comenzaron a golpearle hasta darle muerte.
De inmediato se iniciaron las protestas y revueltas contra el gobierno, "las turbas" a su paso lo destruian todo; las fuerzas del orden publico se sintieron impotentes para controlar la situacion; Castro, con su inseparable espiritu aventurero se olvido de su mision y se incorporo a las multitudes; del Pino se opuso, pero no podia dejarlo solo. Fidel Castro gritaba freneticamente tratando de dirigir al pueblo, incluso daba su nombre completo y su condicion de estudiante universitario cubano, pero las masas enardecidas no obedecian a nadie, solo a sus impulsos por las simpatias que tenia el asesinado lider.
Al asaltar el pueblo una estacion policiaca, Castro logro apoderarse de una chaqueta con los grados de Coronel, la cual se puso tratar de dirigir esa multitud, pero tampoco lo obedecieron.
Es esas circunstancias llegan a Bogota, Enrique Ovares -Presidente- y Alfredo Guevara -Secretario de Relaciones Exteriores- de la Federacion Estudiantil Universitaria de Cuba, pero solo pueden ir del aeropuerto al hotel, pues la falta de electricidad y los continuos combates armados hacian muy peligrosa su presencia en las calles.
Varios dias despues desde el interior del pais, avanzo y llego a la capital al frente de sus fuerzas militares el General Gustavo Rojas Pinilla, logrando restablecer en gran medida el orden y haciendose cargo del govierno; circularon por la planta de radio policiaca para su captura a Fidel Castro "El Ruzo", confundiendo su segundo apellido -Ruz- siendo arrestados horas despues por una patrulla militar Castro y del Pino, ese ultimo llevaba puesto su jacket, de cuando estaba en el ejercito de U.S.A., y ademas se identificocon su carnet militar de la reserva del Ejercito de Los Estados Unidos de America, diciendole a la patrulla que ambos pertenecian a la escolta del General Marshall, Secretario de Estado de U.S.A., que en esos momentos se encontraba en Bogota, participando de la Novena Conferencia de Estados Americanos (esas habian sido las instrucciones que los oficiales de inteligencia de U.S.A., les habian dado para identificarse con autoridades colombianas si se veian en problemas. Entre la verdadera escolta del General Marshall, su jefe, un oficial de inteligencia tenia instrucciones al respecto) la patrulla no habia identificado a Fidel Castro, los detuvo pur rutina y los dejo continuar su camino.
Tambien a Castro y a del Pino los oficiales de inteligencia de U.S.A. les habian dado el telefono y la direccion del embajador cubano, muy vinculado a los norteamericanos, hacia cuya residencia se dirigieron buscando refugio y dias despues, regresaron a Cuba, en un vuelo charter gestionado por la inteligencia de U.S.A. que recurrio a "sus mechanismos" para enviar de inmediato de regreso a Cuba a sus emisarios Fidel Castro y Rafael del Pino, al no poder concluir sus sesiones la Conferencia de Cancilleres y el Congreso Estudiantil Peronista y producirse el caos en Colombia ante el asesinato de Dr. Jorge E. Gaitan. El embajador cubano Dr. Guillermo Belt gestiono con funcionarios colombianos autorizaran la salida de inmediato (estaban suspendidos todos los vuelos de entrada o salida del pais por la situacion inperante) y abastecieran de combustible a un avion cubano perteneciente a la empresa Expreso Aereo dedicado al transporte de carga que habia llegado a Bogota, Colombia el dia antes del asesinato del Dr. Jorge Eliecer Gaitan.
Al Capitan-Piloto de ese avion Jose Luis Hevia y su co-Piloto Miguel Enciso les hablaron para si querian regresar de inmediato a Cuba debian llevar en el viaje a unos "artistas cubanos" que resultaron ser Fidel Castro, Rafael del Pino, Enrique Ovares y Alfredo Guevara (la inclusion de estos dos ultimos, Alfredo Guevara era militante comunista) la hizo la inteligencia norteamericana para encurbir al servicio de quien estaban Fidel Castro y Rafael del Pino. El 13 de Abril de 1948 aterrizaron en el aeropuerto internacional de Rancho Boyeros de La Habana, Cuba.
Al regresar a Cuba, Castro y del Pino continuaron su labor de inteligencia dentro de la masa estudiantil y el recien creado Partido del Pueblo Cubano (ortodoxos) cuyo lider era Eduardo Chibas, pues la inteligencia norteamericana tenia serias dudas con varios lideres principales de ese partido, con amplia base popular, que cada vez mas aumentaba sus fuerzas.
A partir de mediados de ese ano 1948, Fidel Castro empieza a recibir los emolumentos que le paga mensualmente la inteligencia norteamericana y todos se sorprenden de verlo gastando dinero sin saber de donde procede.
Castro no poseia automovil, viajaba en el de Rafael del Pino que disfrutaba de buena posicion economica y con ello tambien se protegia de la legion de enemigos que siempre ha tenido Castro.
A Rafael del Pino a partir de Octubre de 1948, el recien nombrado sub-Director de la Renta de la Loteria Nacional, Comandante Ricardo Artigas Rabelo le habia dado una pequena nomina con 16 puestos publicos, uno de los cuales cedio a Fidel Castro que lo usufructuo como "botellero".
Aun despues de su actuacion personal durante los sucesos del "Bogotazo," Fidel Castro Ruz, siguio en la nomina de la Inteligencia Norteamericana trabajando a su servicio con el respaldo total y absoluto de los principales jefes de estacion en Cuba.
El 12 de Octubre de 1948, Fidel Castro se caso con una companera de estudios, hija de un intimo amigo del General Batista que gozaba de buena posicion economica; pero aun continuaba Castro negandose a trabajar. Rafael del Pino, fue uno de los testigos de esa boda. Se comento entre allegados al suegro de Castro, que este le habia entregado varios miles de dolares como regalo de bodas y para su habilitacion, lo cual despilfarro Fidel Castro en su viaje por New York al pasar la "luna de miel".

#Fidel Castro, el asesino #SavetheWorld


Fidel Castro, el asesino

Desde que ingresó a la Universidad de La Habana para estudiar la carrera de Derecho, Fidel Castro demostró una gran habilidad para eliminar a sus enemigos políticos.
El primero que asesinó por la espalda en, 1947, fue Leonel Gómez, su rival en las elecciones para la presidencia de la Facultad de Derecho. En 1948, participó en el asesinato de Manolo Castro. Ese mismo año asesinó a Oscar Fernández Caral, sargento de la policía universitaria. En 1949 asesinó a Justo Fuentes y a Miguel Sáez.
Pero si Castro demostró ser hábil y despiadado eliminando a sus enemigos, lo ha sido aún más deshaciéndose de sus amigos cuando dejan de serle útiles. Entre los que perdieron la vida debido a Fidel Castro están: Frank País, principal líder del Movimiento 26 de Julio, el Comandante Camilo Cienfuegos, primera figura en importancia en el Ejército Rebelde; Rafael del Pino Siero, su amigo de juventud; Osvaldo Sánchez, líder del Partido Comunista tradicional; Comandante Manuel Piñeiro alias “Barbarroja”, Jefe del Departamento América de los servicios de inteligencia; Comandante René Rodríguez, Director del Instituto de Amistad con los Pueblos; Comandante Arnaldo Ochoa, héroe de la guerra en Angola; Coronel Antonio “Tony” de la Guardia, su hombre de confianza y asesino personal; Comandante José Abrahantes, ex-Director de los servicios de inteligencia, y muchos más, incluyendo al “Che” Guevara, que harían esta lista interminable.
Sin embargo, en lo que Fidel Castro más se ha destacado en su larga carrera criminal es en asesinar jefes de estado.

Es posible, y su vida ulterior parece confirmarlo, que sus preceptores jesuitas lo familiarizaran con la Teología del padre L’Amy, en la que se expone el principio por el que la Orden concede a sus miembros el derecho de eliminar físicamente a sus adversarios. También es probable que, como alumno de los jesuitas en el Colegio de Belén en La Habana, el joven Fidel haya escuchado de boca de sus preceptores de la Compañía el principio de la legitimidad del asesinato de los tiranos, así como de “cometer, sin pecado, actos considerados criminales por las masas ignorantes.”
Prueba de lo anterior es que, en su apasionada autodefensa durante el juicio por el ataque al cuartel Moncada, Castro mencionó la teoría del jesuita español Juan Mariana, quien, en su libro De Rege et Regis Institutione, comenta que cuando un gobernante usurpa el poder, aún si ha sido electo democráticamente, pero gobierna en forma tiránica, es lícito que un ciudadano ejerza el tiranicidio, ya sea directa o indirectamente, usando un subterfugio.
En 1947, cuando tenía tan sólo 21 años, Castro se unió a un grupo de estudiantes universitarios que visitaban al Presidente Ramón Grau San Martín en el Palacio Presidencial. Durante la visita, el Presidente y los estudiantes se acercaron a uno de los grandes ventanales del segundo piso del Palacio. En ese momento Castro le sugirió a uno de ellos que asesinaran al Presidente. “Tengo la fórmula,” le susurró, “para tomar el poder ahora mismo y deshacernos para siempre de este hijo de puta. Lo agarramos y lo tiramos por el balcón. Cuando esté muerto, le hablaremos al pueblo por la radio y proclamaremos el triunfo de la revolución estudiantil.”
En el verano de ese mismo año, Castro se unió a un grupo de aventureros que planeaban invadir la República Dominicana, asesinar al presidente Rafael L. Trujillo, y dar un golpe de estado para tomar el poder. Castro participó en el entrenamiento militar, que se llevó a cabo en Cayo Confites. Pero las autoridades descubrieron el complot y arrestaron a la mayoría de los participantes. Castro logró escapar.
En Abril de 1948, durante la celebración de la Novena Conferencia Panamericana, estallaron en Colombia unos violentos disturbios que destruyeron gran parte de la ciudad de Bogotá y causaron más de 5,000 muertos y miles de heridos. Fidel Castro, que se hallaba de visita en la ciudad, se unió a la turba. Testigos presenciales afirman que vieron a Castro al frente de una turba que gritaba “A palacio”. Según los testigos Castro portaba un rifle y gritaba histéricamente que iban al palacio a matar al presidente colombiano Mariano Ospina Pérez.
En 1949, mientras Castro hacía los preparativos para un viaje que pensaba hacer a los Estados Unidos, visitaba casi diariamente el apartamento de su amigo Max Lesnick, situado en la calle Morro, muy cerca del Palacio Presidencial. Lesnick le contó a Tad Szulck que un día, mientras miraba desde el balcón hacia el Palacio, Fidel tomó una escoba y, apuntándola como si fuese un rifle, le dijo a la abuela de Lesnick: “Mire, si Prío sale a la terraza del Palacio a echar un discurso, lo mato desde aquí con una sola bala de un rifle con mira telescópica . . .”
En Marzo de 1953 Fidel Castro y un grupo de conspiradores se confabularon para asesinar al Presidente Fulgencio Batista. La oportunidad se les presentó cuando Batista decidió asistir a una reunión que se celebraría en el mes de Julio en Santiago de Cuba. Castro y algunos de los conspiradores obtuvieron documentación falsa, uniformes del ejército, y placas de auto oficiales y viajaron a Santiago para hacerle un atentado a Batista. Pero al parecer Batista sospechó que algo andaba mal, y canceló la visita. La policía tuvo sospechas de que Castro tramaba algo y lo detuvo. Pero poco después lo dejaron en libertad por falta de pruebas.
Existen rumores de que el ataque al Cuartel Moncada, que Castro y su grupo realizaron unos meses después, el 26 de Julio de 1953, iba a coincidir con una visita que Batista iba a hacer al cuartel. Pero de nuevo Batista canceló la visita en el último momento. Puede que los rumores tengan algo de cierto, porque la estratagema que Castro y sus hombres usaron para que los guardas abrieran la puerta de entrada fue gritar: “¡Abran la puerta. Llegó el General [Batista]!”
La obsesión de Castro por asesinar presidentes no terminó cuando tomó el poder en Cuba en 1959. El 26 de Abril de ese mismo año, Castro infiltró en Panamá un grupo de 84 cubanos y panameños residentes en Cuba. El objetivo de este grupo era asesinar al presidente Ernesto de la Guardia y encender la chispa de una revolución en ese país. Pero las fuerzas militares panameñas neutralizaron la fuerza invasora pocas horas después de haber desembarcado.
Poco después de la frustrada aventura panameña, otro grupo militar partió secretamente de Cuba el primero de Junio de 1959 con destino a Costa Rica, desde donde pensaban infiltrarse en Nicaragua para ultimar al presidente/dictador Luis Somoza, enemigo jurado de Castro. La invasión fracasó y, por supuesto, Castro negó su participación en la misma.
Menos de dos semanas más tarde, el 14 de Junio de 1959, Castro envió un grupo similar a la República Dominicana, con la misión de asesinar al Presidente Rafael L. Trujillo. La animadversión de Castro hacia el dictador dominicano se remontaba a sus días en la Universidad de La Habana, cuando, en 1947, se unió a un grupo de cubanos que se entrenaba en Cayo Confites para invadir la República Dominicana y asesinar a Trujillo.
Ambas operaciones, en Nicaragua y la República Dominicana fracasaron, y Castro se apresuró a negar que él personalmente las hubiese ordenado. Pero, dada su afinidad por tal tipo de hechos, todo indica que fue Castro quien las ordenó.
Tan sólo un par de meses más tarde, a mediados de Agosto de 1959, Castro envió una grupo militar a Haití. Su misión consistía en asesinar a François “Papa Doc” Duvalier, el dictador haitiano. El grupo se componía de 30 cubanos, había sido organizado por Che Guevara, y lo comandaba un argelino que había luchado en las fuerzas de Castro en la Sierra Maestra. Pero, tal como había sucedido con las operaciones contra Panamá y República Dominicana, esta también resultó en un desastre, y la mayoría de los atacantes perecieron. Castro nunca respondió a las acusaciones del gobierno de Duvalier de su complicidad en la operación.
En 1962, Castro intentó asesinar al presidente electo de Panamá, Roberto Chiari. Según un informe del FBI, fechado el 25 de Octubre de 1962, Humberto Rodríguez Díaz, uno de los asesinos enviado por Castro, en complicidad con un ex-embajador cubano en Panamá, trató de atentar contra la vida del Presidente panameño.
El próximo año, en la primavera de 1963, Castro envió varias toneladas de armas y municiones a un grupo revolucionario, para que asesinaran al presidente de Venezuela Rómulo Betancourt. La obsesión de Castro con asesinar al Presidente Betancourt, quien inicialmente lo apoyaba, ha sido ampliamente documentada.
Ese mismo año, los periódicos colombianos publicaron reportajes informando que los aviones que habían transportado a un grupo de asesinos desde Cuba a la península de La Guajira, en Colombia, habían sido proporcionados por Fidel Castro. La misión de este grupo era asesinar al presidente León Valencia y derrocar su gobierno. Esta información fue corroborada el 17 de Octubre de 1963 por el propio Presidente Valencia, en una nota que envió a todas las misiones diplomáticas en Bogotá en la que acusaba a Castro de ser responsable por la operación.
Unos pocos meses después, el 26 de Febrero de 1964, un nuevo complot fue descubierto con motivo de la visita que Valencia pensaba hacer a Cali. Valencia señaló a Castro como el instigador de ambos intentos de asesinato.
En Julio de 1979, el dictador nicaragüense Luis Somoza fue derrocado por efectivos del Frente Sandinista de Liberación Nacional, que contaba con el apoyo de Castro, y escapó del país para convertirse en un exiliado político en el Paraguay. Pocos meses después Somoza fue asesinado en una calle de Asunción por un grupo Sandinista que usó ametralladoras y bazucas. Algunos miembros de la inteligencia castrista se jactaron públicamente de que el equipo de asesinos había sido entrenado en Cuba.
Aunque la mayoría de los intentos magnicidas iniciales de Castro fracasaron, sería erróneo pensar que tan sólo fueron elucubraciones producto de una mente juvenil. Por el contrario, Fidel Castro ha tenido una larga experiencia en la profesión de asesino, tanto directa como indirectamente, y la evidencia indica que algunas veces ha tenido éxito en su empeño no sólo en cometer el asesinato, sino en hacerlo impunemente. La mayor prueba de su habilidad en ese campo probablemente sea el asesinato del presidente norteamericano John F. Kennedy y del presidente chileno Salvador Allende.

Fidel Castro, el asesino con rostro #SaveTheWorld


Fidel Castro, el asesino con rostro

El dictador de Cuba, Fidel Castro, se ha apropiado, voluntaria y gradualmente, de pesados títulos honoríficos. En su autocracia, él es secretario general del Partido Comunista y presidente tanto del Consejo de Ministros como del de Estado. Por añadidura, es Comandante absoluto del país  y, aún más importante, es tratado como Presidente de Cuba. El que ningún poder le sea ajeno al Máximo Líder, le hace especial y personalmente culpable de muchos de los asesinatos y muertes que han enrojecido la historia de Cuba tras la toma revolucionaria del poder por los barbudos en 1959.
Poco después del triunfo, el nuevo régimen organizó, por ejemplo, los llamados tribunales revolucionarios. Los órganos oficiales comunicaron que estos estaban destinados a condenar a los batistianos que habían cometido serias violaciones contra la población civil. Prontamente aquellos juzgados se transformaron, empero, en meros instrumentos para deshacerse de disidentes y opositores. Tan sólo durante los primeros seis meses se ejecutaron, tras insuficientes juicios, a 700 personas. A tal grado el régimen castrista distaba de un estado de derecho que medianamente desempeñase, que la Comisión Internacional de Juristas, tan temprano como en 1962, dedicó un informe detallado, Cuba and the Rule of Law, a los sistemáticos atropellos a los derechos humanos y libertades fundamentales. Leslie Munro, ex presidente de la Asamblea General de la ONU, precisó en la introducción: “En menos de dos años [después de la toma del poder], es decir, en 1961, el establecimiento de un régimen totalitario ha sido completado, proclamando Fidel Castro, retrospectivamente, el carácter marxista-leninista de la Revolución Cubana”. Ya para entonces Fidel Castro era equiparado con el anterior dictador, Fulgencio Batista. 
Ejecuciones masivas 
Poco a poco se cementó un orden social comunista, basado en el tristemente célebre terror rojo. El llamado Código Penal Socialista, que aún hoy contiene una treintena de parágrafos que estipulan la pena capital, devino en herramienta importante en manos de los comunistas. El régimen ha utilizado rigurosamente los capítulos sobre la seguridad interna y externa del estado para liquidar a opositores políticos. “Terrorismo”, “sabotaje”, “espionaje”, “ayuda al enemigo”, “sedición”, “revuelta”, son algunas de las infracciones que los gobernantes han utilizado en farsas judiciales. Los investigadores cuentan con que más de 5 mil cubanos han sido fusilado por motivos políticos (en total entre 17 y 19 mil, si se incluyen todas las categorías). Acorde a las normativas cubanas, cada pena de muerte es aprobada por el Consejo de Estado, el cual, como se ha dicho arriba, es dirigido por Fidel Castro en persona. Por ende, este no puede contar con ser eximido de las responsabilidades relacionadas con esta matanza de oponentes políticos. Encima, se supone que aproximadamente mil disidentes y prisioneros de conciencia han fallecido en el GULAG cubano, en parte debido a la brutalidad de los carceleros, a la denegación de asistencia médica, así como a los suicidios. 
En guerra por la influencia del comunismo mundial
Asimismo, miles de cubanos han muerto en acciones bélicas fuera de las líneas fronterizas de su país natal. Cuba es, por ejemplo, el único país en la historia de Latinoamérica que oficialmente ha enviado militares fuera del continente americano. A nombre del internacionalismo proletario, Castro envió tropas a casi todos los focos de guerras en África (Congo, Etiopía, Angola, Somalia, Argelia, etc.). Se calcula que entre 10 y 12 mil cubanos han fallecido debido a participación en guerras imperialistas que buscaban ensanchar la influencia del comunismo mundial. Para que los cubanos fuesen enviados al frente, el régimen invocó a favor de las intervenciones lazos étnicos con África de más de 500 años de antigüedad. La mayoría eran jóvenes de color los cuales no podían negarse puesto que, de lo contrario, el aparato represivo los destruía totalmente. 
Conflictos bélicos en la región 
De la misma forma, Cuba, la pequeña superpotencia caribeña, con Fidel Castro a la cabeza, apoyó durante muchos años a movimientos guerrilleros en Latinoamérica. Especialmente con el respaldo de Moscú que veía a la isla como “catalizador del poder revolucionario en los estados latinoamericanos”. Los militares cubanos tomaron parte en muchos de los conflictos bélicos de la región, no pudiendo nadie con exactitud decir cuántas vidas cubanas se cobró en ellos. Mera indicación recogemos en la enciclopedia Latinamerican revolutionaries – Groups, Goals, Methdos, una guía completa de agrupaciones guerrilleras y terroristas que recibieron ya sea armas, asesoramiento logístico, apoyo financiero o político, y cuyos miembros se entrenaron en la isla. En total se trata de 36 agrupaciones en 13 estados diferentes. Fidel Castro, en calidad de Comandante en Jefe, carga con la culpa por quienes perdieron la vida en suelo extranjero, puesto que el pueblo cubano nunca ha dado su consentimiento democrático a tal beligerancia fuera de las fronteras de la nación. 
100 mil desaparecidos en el mar 
La mayoría de los cubanos que han expirado a consecuencia del régimen castrista se han ahogado o han sido consumido por tiburones sanguinarios en el Estrecho de la Florida. Aproximadamente 100 mil cubanos se computa han desaparecido en el por lo demás maravilloso Mar Caribe intentando conseguir la libertad. Cuando en el verano de 1998 por primera vez visité la Florida, el matutino El Nuevo Herald mostraba una exposición titulada De Camarioca a Guantánamo: 90 millas de historia, la cual trataba sobre recurrentes y conmovedoras olas masivas de refugiados desbandadas de la fortaleza comunista. En aquella oportunidad pude ver las frágiles embarcaciones que los balseros ingeniaban para huir de la isla paradisíaca, además de imágenes pavorosas de personas que habían perdido una u otra parte del cuerpo, asimismo como de gentes demacradas que milagrosamente sobrevivían la fuga. [En la sección Galería de Fotos de esta home page  puede elegir el tema De Camarioca a Guantánamo: 90 millas de historia para ver instatáneas de la mencionada muestra].
“El Muro de los Lamentos” 
Lo que más me impresionó fue, no obstante, un modesto mural que, a modo de paralelo con la historia de los ebreos, se llamaba “El Muro de los Lamentos”. En el mural podían leerse cientos de concisas notas manuscritas. Aquellos papelitos amarillentos relataban sobre cubanos que se habían echado a la mar y cuyos parientes en Cuba y/o en los Estados Unidos desconocían si habían soportado la mortal travesía. Carlos Alberto Montaner, exiliado cubano y notable ensayista, escribe en Cuba the country of 13 million hostages que “la valentía y el coraje del pueblo son determinadas por la fuerza, la ferocidad y la falta de escrúpulos del adversario”. Que los cubanos aventuren lo más valioso que tienen, su propia vida y la de los más cercanos, es justamente por que consideran sin chances el medir fuerzas con la maquinaria represiva del régimen. Aunque jurídicamente sea complicado adscribirle a Fidel Castro la culpa de esos fallecimientos, el juicio moral de pueblo cubano, una vez liberado, caerá despiadadamente sobre el tirano que levantó dicho sistema totalitario. 
La Historia nunca absolverá a Castro 
A modo de conclusión se puede constatar que Fidel Castro, sistemática y consecuentemente, ha expedido a, y contribuido al fallecimiento de, miles de ciudadanos cubanos. Los llamados tribunales revolucionarios y el llamado Código Penal Socialista, las aventuras bélicas imperialistas de ultramar, así como el desesperado escape de súbditos del estado comunista, represivo y sin porvenir, han sido alguno de los mecanismos, directos o indirectos, empleados en esta matanza masiva. Esto, naturalmente, convierte a Fidel Castro en un asesino. La Historia nunca lo absolverá.
Nota: El artículo siguiente se imprimió en Ny Framtid (Nuevo Futuro), publicación representativa de la Asociación Juvenil Democristiana de Suecia, en el apartado Retrato, pp. 6 y 7. El escrito venía acompañado de una imagen de Fidel Castro en arenga, con una efigie delbodyguard ideológico del régimen, el legendario Guerrillero Heroico, Ernesto “Che” Guevara, a sus espaldas. Además, se anexaba  un cuadro de señas biográficas y de la carrera política del gobernante caribeño. La edición de junio de Nuevo Futuro contó con una tirada de 13 mil números. La revista se distribuyó entre los participantes en la manifestación que el Exilio Cubano en Suecia liderase el 28 de junio ante la sede diplomática del sátrapa cubano en Estocolmo, depositándose, simbólicamente, un ejemplar en el buzón de dicha entidad. Por la traducción del sueco y presente acotación respondió el autor del texto.
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Tú también morirás, #Fidel


Tú también morirás, Fidel
General RAFAEL DEL PINO


Castro no sólo es el dueño de los cubanos vivos. Es también el dueño de los muertos y hace con ellos o con su recuerdo lo que le da la gana. Los ensalza y exhibe o los esconde, denigra y humilla: como quiera. Por eso el general Ochoa no tiene tumba, por eso el coronel Tony de la Guardia y el resto de sus compañeros fusilados no tienen tumba. Por eso en la bóveda del general Abrantes, ex ministro del Interior, han sido retiradas y confiscadas sus fotografías. Por eso a los familiares de los hombres que el régimen ejecuta se les entrega una tarjeta blanca con instrucciones de que no pueden llevar flores ni poner nombres en sus tumbas. Por eso las turbas fascistas atacan y agreden a los familiares de los asesinados en la masacre del remolcador 13 de Marzo, ocurrida el 13 de julio de 1994, cuando van a lanzar flores al mar en recuerdo de sus seres queridos. Esos muertos son muy peligrosos. El régimen se encargó de que no tuvieran ni tumba, que se los tragara el mar, pero las flores son un arma de guerra del enemigo interno y hay que castigarlo por rendir tributo a sus muertos. Hay que humillar a los que quedaron vivos y se atrevieron a desafiar al gobierno.
Yo no había llegado a comprender en toda su magnitud este aberrante procedimiento represivo hasta que pude comprobar el pasado 11 de julio en carne propia que, efectivamente, el castigo a los muertos es parte inseparable ya del extenso manual de represión de la tiranía castrista. Ese día falleció mi madre en la ciudad de Pinar del Río. Hubo que sepultarla en tumba ajena. La bóveda de mi familia había sido confiscada y los restos de mis abuelos, mi padre y otros familiares queridos habían sido lanzados a un basurero. Por alguna parte el comandante en jefe tenía que encontrar la forma de pasarle la cuenta a su ex subordinado rebelde. ``¡A matar a los muertos de este desgraciado para que se acuerde de hasta dónde puede llegar mi mano justiciera!''
Son curiosos los recuerdos que me vienen a la mente en esta hora amarga. Cuando falleció Lina Ruz, la madre de Fidel Castro, yo era el jefe de la defensa aérea en la región Oriental de Cuba, y la mayoría de los familiares de doña Lina, incluyendo a Fidel y a Raúl, llegaron por la base aérea de Holguín para asistir a sus funerales. En dicha base bajo mi mando tuve que recibirlos en la escalerilla de sus respectivos aviones ejecutivos, los Ilushin-14 CUT-824 y CUT-825. Ya desde tan temprana fecha ambos líderes habían decidido viajar siempre separados, temiendo que un tiranicidio descabezara por completo al régimen que habían implantado.
El jefe del Ejército Oriental en aquella época, el comandante Reineiro Jiménez, nos pidió a los jefes de las principales unidades que asistiéramos también a los funerales para ofrecer nuestras condolencias. Por una de esas casualidades de la vida me encontré próximo a Raúl y, aunque imperceptible para mí, Fidel se percató de que a su hermano Raúl se le habían aguado los ojos. El comandante en jefe no podía dar cabida a las reacciones emocionales que experimentan los seres humanos comunes y corrientes, así que sin medir sus palabras, ni considerar la presencia de los que estábamos a su alrededor, lo fustigó de inmediato sin piedad: ''Raúl, ¿porque lloras por esa...''? Mis dedos se resisten a escribir reproduciendo semejante frase.
¿En qué podía afectar a una revolución o la autoridad de sus dirigentes exteriorizar los sentimientos humanos en un momento como ése? ¿Mellar la imagen del tipo duro? ¿O es que este señor piensa que el sufrimiento y las lágrimas son exclusivos del sexo femenino en nuestra especie?
Aquel episodio se me quedó grabado por mucho tiempo. Cuando ocurrió, pensé que en aquellos momentos difíciles del proceso cubano su máximo dirigente tenía que forjar el espíritu de los encargados de defenderlo. Sin embargo el tiempo, ese juez tan severo, se encargó de demostrar otra cosa más compleja y perversa.
Cuando la madre de Fidel Castro murió, como queda dicho, el azar me colocó en la situación de rendirle honores, algo que no lamenta ninguna persona honorable. Cuando murió la mía, Castro se encargó de vejar sus restos, y, de paso, mi familia descubrió que había ordenado hacer lo mismo con mis demás antepasados. Algún día yo o mis hijos podremos darles sepultura y un último adiós. Algún día Fidel Castro también morirá y, por su infinita vileza, los cubanos maldecirán su nombre eternamente.
General de Brigada de la aviación de guerra cubana, huyó a los Estados Unidos hace años.
© Firmas Press
http://www.cubaeuropa.com/historia/Fidel%20Castro/Fidel%204.htm


Castro el infiel

Castro el infiel
por Elizabeth Burgos
El Nacional

Plutarco, en la introducción a la vida de Alejandro, establece una diferencia entre biografía y narración de vida. Admite que en sus "Vidas Paralelas" en lugar de Historias optó por escribir Vidas, pues "no es en las acciones ilustres que se da a la luz la virtud o el vicio; un acto pequeño, una palabra, una bagatela, expresan mejor un carácter que los combates mortales, los enfrentamientos importantes o el sitio de ciudades".
No es de extrañar que Serge Raffy se haya inspirado en la máxima del ilustre clásico, en su recién publicada biografía de Fidel Castro. "Castro l'infidèle" (Editorial Fayard, 2003) reconstruye el proceso de cómo se forja un autócrata.
El autor se adentra en las facetas primigenias, en los orígenes que determinaron la infancia del hombre que rige los destinos de Cuba, y en gran medida, los de América latina desde hace más de cuatro decenios.
El autor no se apoya en las grandes gestas de la historiografía oficial, sino en la intimidad de los hechos, en el contexto que rodea las pequeñas facetas de una vida que según las circunstancias y el imaginario de quien las vive, oscilan luego entre miseria y grandeza.
Comprender la personalidad transgresora de Fidel Castro, exige remontarse al origen de su nacimiento. Circunstancias en las que germinará el resentimiento que le llega de la mano de la humillación por las heridas que un niño sufre, cuando aún no alcanza a comprender los determinismos sociales. De allí se origina el aliciente que lo ha guiado en su propósito de resarcimiento de su origen bastardo. Desde entonces, toda su vida se ha orientado hacia una búsqueda sin tregua de compensación; proceso que propició en él una verdadera vocación: llegará a ser el escultor de su propia estatua: y el poder absoluto, la materia sobre la cual modelará las formas de su obra. Domador de su propia voluntad, la dirigirá exclusivamente a la realización de la idea única que lo habitó desde siempre: su realización personal en el horizonte del poder. La suerte del mundo lo tiene sin cuidado, los seres humanos son figurantes, necesarios como público, como carne de cañón, como palmas para al aplauso. El goce del poder por el poder: el poder únicamente para él, sin visión alguna de futuro, ni de la perennidad a través de otro. Todo comenzó con él y terminará con él: nadie le sucederá. Ese ha sido su único proyecto. Un caso único de modalidad de narcisismo.
Los autócratas siempre han legitimado su acción apoyándose en un proyecto, bien sea de conquista o de imposición de un credo. Si vamos a los casos más recientes: sin las instituciones fundadas por Napoleón, Francia no sería hoy lo que es, ni tampoco Europa; el proyecto de Hitler era el de imponer el poderío de la raza aria exterminando pertenencias étnicas; el de Stalin, forjar un imperio comunista para vencer el capitalismo; Franco, pese a haberle fallado en el modelo ideológico que se propuso para perennizarlo, fue gracias a su iniciativa de organizar su sucesión que se abrió la vía a la España de hoy; hasta Bin Laden, con su terrorismo, aboga por imponer un Califato Universal.
La última justificación que les queda a los aún admiradores del caudillo caribeño, como proyecto que justifique la dictadura cubana, es el manido derecho a la salud y a la educación, que son logros vigentes en todos los países democráticos, alcanzados mediante la aplicación de normas administrativas, sin necesidad de recurrir a gestas heroicas ni a la "justicia revolucionaria".
Y en cuanto a política internacional, la suya ha consistido en mantener un estado de guerra latente, sin que nunca se haya llegado a un desenlace que merezca el esfuerzo. De Fidel Castro quedará una manera de imponerse y la tan peculiar de ejercer el poder, pues si algún proyecto político tuvo, fue rebasado por su voluntarismo cegador, que vuelve incoherente todo lo que emprende. En lugar de competencia, lo suyo es el ejercicio de un poder de seducción inigualable, que ha despertado la fascinación del mundo.
En el empleo de la astucia en lugar de la inteligencia, ha radicado la clave de su éxito: elemento bastante pobre como para asegurarle la perennidad en la memoria de los siglos. Si hubiese optado por el teatro, tal vez se hubiese convertido en un verdadero monstruo sagrado. Desafortunadamente escogió por escenario el mundo, y a los cubanos, como súbditos de la sed desmedida de imponer su voluntad. Narrar la historia de una seducción requiere herramientas históricas que se confunden con la psicología y la ficción.
Fue hurgando en lo que suele desechar la historia, que Serge Raffy encontró hechos claves que ayudan a explicar el fenómeno de una personalidad orientada hacia un propósito desmedido de legitimidad, dotándose de una capacidad excepcional para la creación de imágenes. En ese sentido, debemos reconocer que Castro inauguró la era del vasallaje de la política ante la imagen.
Pero su fuerza radica en su capacidad de perform: él es carnal; nunca llegará a convertirse en mito. Cuando ya su presencia se haya esfumado, su imagen será simplemente eso: imagen, fotografías sin vida, de alguien que alguna vez vivió.
Sueños de grandeza ¿Qué sueños de grandeza remotos arrastraba consigo, inscritos en una suerte de memoria anterior, aquel niño que para alcanzar la certidumbre de sí mismo necesitó realizarse, no como ser humano, sino como ser único, excepcional, convirtiendo su ansia de poder en su sustancia vital?
Todo comenzó en un ambiente similar al de la célebre novela radiofónica de Félix B. Caignet, "El Derecho de Nacer". El nacimiento en un bohío de un niño bastardo, hijo de una de las criadas, engendrado por el patrón, no es nada excepcional en América latina; pero el niño vino predestinado y dotado del poder de doblegar voluntades, que puso al servicio de vengarse de las élites que lo excluían. Ángel Castro, español, gallego, quien según la costumbre, mediante pago reemplazó a un señorito y así hizo su servicio militar en la Isla durante la guerra de independencia, regresa a España llevando a cuestas la derrota del imperio español vencido por el norteamericano, que ya despuntaba como tal. Luego regresa a la Isla para hacer fortuna. Su ambición de salir de la pobreza lo lleva a ejercer toda clase de oficios. Gracias a un colono canario, Fidel Pino Santos, logra alquilarle parcelas a la United Fruit. Va adquiriendo tierras hasta llegar a convertirse en terrateniente y comienzan a llamarlo don Ángel. Se convierte en un patrón implacable y violento. Su amigo y cómplice, Fidel Pino Santos, le sugiere que ya es tiempo de que aprenda a leer y a escribir, y le presenta a la maestra María Luisa Argota, quien se encarga de la tarea. Como en las novelas, el analfabeto se casa con la maestra de la escuela americana a la que asistían los hijos de la alta sociedad de Banes; la pareja se instala en la propiedad que tiene Ángel Castro en Birán (No es difícil imaginar de dónde proviene la obsesión de alfabetizar de Fidel Castro). Dos hijos nacen de esa unión. Un día llega una mulata con una hija de la misma edad que su hija Lidia, Lina Ruz, de 14 años, y la emplea como criada. Al primer embarazo de Lina, la maestra cierra los ojos. Nace una niña, Ángela, que es llevada al bohío que ocupa la madre de Lina. Nace un segundo hijo, Ramón, que también va a acompañar a su hermana al bohío. El asunto debe permanecer en secreto, pero María Argota no acepta más la situación: abandona la casa de Birán perdida en las montañas y se instala en Santiago de Cuba con sus dos hijos. Lina se impone como la nueva patrona y da a luz a un tercer hijo, al que don Ángel da el nombre de su mejor amigo y cómplice: Fidel. María Argota exige una separación legal. La posición jurídica de don Ángel es difícil: adúltero, y además mantiene una familia clandestina. Corre el riesgo de perder gran parte de su patrimonio. Simula la ruina y le traspasa legalmente sus bienes a su amigo Fidel Pino Santos. Oficialmente arruinado es jurídicamente intocable. Pero la situación de los hijos ilegítimos sigue en suspenso. Lina, para sacarlos del ambiente hostil que los rodea, y para hacerlos olvidar como prueba de delito --pues la esposa legítima exige la mitad de las tierras-- decide enviar a sus hijos a casa de un amigo en Santiago. El pequeño Fidel apenas tiene 4 años. Luis Hipólito Alcides Hibbert, cónsul de Haití, suerte de negrero proveedor de mano de obra haitiana para los hacendados de la región, y su esposa, Emerciana Feliú, toman los niños a su cargo. Fidel Pino Santos, por agradecimiento, porque don Ángel financió su campaña electoral para diputado, remunera a Luis Hipólito por el cuidado de los niños. El pequeño vive entonces la experiencia de la humillación en el colegio La Salle, donde está interno, y tiene que soportar el mote de "judío" por no estar bautizado.
En aquel medio de niños burgueses, su bastardía y el analfabetismo de su madre constituyen una lastra. Cuando cumple 8 años, Fidel Pino Santos convence a un sacerdote que le debe favores para que bautice al niño. Los tutores haitianos son los padrinos. En el acta de bautismo el chico aparece bajo el nombre de Fidel Hipólito, hijo de Lina Ruz: el nombre de Ángel Castro no aparece mencionado, pero no importa, lo que cuenta es poder volver al internado y seguir estudiando. No será sino hasta 1940 que Ángel Castro y Lina Ruz podrán regularizar su unión. Fidel Ruz ya podrá llamarse Fidel Castro. Ángel Castro lo reconoce como hijo suyo el 11 de diciembre de 1943 y "se le puso por nombre Fidel Alejandro", reza el documento. Que no quepa la menor duda que a los 17 años, el adolescente, apasionado de lectura, sabía perfectamente quién era Alejandro Magno, y que la decisión de descartar el Hipólito del padrino haitiano y tomar el del guerrero macedonio, fue suya. Ahora ya puede acceder a Belén, el prestigioso colegio jesuita de La Habana, en donde comienza la irresistible ascensión del joven rural, quien ya revela sus ansias desmedidas de éxito. Allí coincide con un conocido de Banes, el joven Rafael Díaz-Balart, de quien se hace amigo y con cuya hermana se casa, llegando así a formar parte de la familia. Rafael Díaz-Balart es aliado político de Batista y tras el golpe de Estado, llega a formar parte de su gobierno.
De Banes son los personajes que van a decidir la historia de Cuba en la segunda mitad del siglo XX. De Banes es oriundo Fulgencio Batista, que como Ángel Castro, de familia muy pobre, le debe todo a la United Fruit. De Banes también son los Díaz-Balart, familia a la cual accede por alianza Fidel Castro, tras el matrimonio con Mirta Díaz-Balart, hermana de Rafael. Y hoy, desde el Senado de Estados Unidos, un Díaz-Balart es uno de los opositores más sistemáticos de Fidel Castro.
Las modalidades de la irrupción del joven Fidel Castro en el panorama político de la Isla, eran las que reinaban en la época: violencia, y gangsterismo político. Un hecho excepcional que determinará el futuro político de Fidel Castro, según Serge Raffy, es el encuentro con Fabio Grobart.
Según el biógrafo, la colaboración de Fidel Castro con el horizonte soviético dataría de esa época. Corre el año 1948. Fabio Grobart, judío polaco, cuyo nombre verdadero es Abraham Semjovitch, como jefe de la "red del Caribe" suplente del Komintern, ha recibido la orden de Moscú para reclutar "hombres nuestros", agitadores antiimperialistas, cuya particularidad es que no militen en los partidos comunistas; antes por el contrario, deben aparecer como visceralmente anticomunistas. El KGB precisa de hombres de acción y no de militantes.
Fidel Castro corresponde al perfil requerido: "de reputación 'gangsteril', sus métodos brutales, su activismo impetuoso, su aventurerismo", hacen de él el candidato perfecto. El encuentro se da por intermedio de Flavio Bravo al regreso de Fidel Castro de Bogotá, a donde había ido para participar en un encuentro latinoamericano de estudiantes auspiciado por Perón. Al mismo tiempo se realizaba la Novena Conferencia Panamericana de Cancilleres que debía inaugurarse el 9 de abril, de no haberlo impedido el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, líder del Partido Liberal, provocando la revuelta y el incendio de Bogotá. Sin embargo, existen testimonios que afirman que cuando Fidel Castro viajó a Bogotá, en compañía de Rafael del Pino Siero (ex miembro del ejército norteamericano, muy cercano a Castro, con quien rompió en México en vísperas del desembarco del Granma. Detenido en 1959, condenado a 30 años de cárcel, al cabo de 17 apareció ahorcado en su celda), iba con una misión de la CIA para la que colaboraban ambos. La misión asignada era la infiltración de los movimientos estudiantiles latinoamericanos. Tal vez, el que fuera colaborador de la CIA lo dotaba ante Grobart de una cualidad mayor. Esa condición de "agente doble" era para el joven Castro terreno conocido. No nos referimos a la práctica de la denegación, traición o virajes, propios del juego político, sino a una verdadera estructura psicológica derivada de los avatares del origen de su biografía: la propensión a ser simultáneamente dos personas; a jugar en dos campos al mismo tiempo. Opuestos a la idea del personaje íntegro e impetuoso que representa, ciertos hechos nos hacen entrever su personalidad doble. El doble le fue dado como un sustrato de identidad desde su nacimiento: doble hogar, doble nombre, doble identidad, doble pertenencia familiar.
Esa estructura de lo doble aparece en todas las acciones que él emprende, ocasionando crisis, pues es una conducta que aplica el "doble bind", que como se sabe, es el origen de muchas perturbaciones psíquicas. La inclinación a crear situaciones dobles es una constante en él. Su capacidad de infidelidad en las relaciones políticas, el hecho de que desde 1959 el gobierno real lo detentó primero un gobierno secreto, y luego en el aparato de gobierno tienen preeminencia absoluta los servicios de inteligencia y de control policial. También fue bajo el signo del doble que organizaba los grupos revolucionarios que debían provocar el estallido de la revolución en América Latina. De hecho, el castrismo pone término al tradicional militante bolchevique, íntegro, austero, discreto, consciente de su heroicidad anónima. El castrismo dio cabida a un combatiente mitad agente secreto, mitad cowboy --doble agente-- de heroicidad escandalosa.
En cuanto a la cooperación que practica con los gobiernos, en particular los latinoamericanos, la modalidad es la captación de agentes dentro de aparatos e instituciones del Estado, y a su vez, infiltración de agentes cubanos bajo fachada de médicos, técnicos deportivos...; y cuando la relación se vuelve complicidad, integrará directamente agentes del aparato de seguridad cubanos al aparato del Estado receptor, como sucedió en Chile y sucede hoy en Venezuela. Su capacidad de cambiar de registro, la maleabilidad de su personalidad, impide que ningún tipo de negociación concluya con él en algo tangible, pues nunca se estará tratando con el verdadero, sino con el otro. Y él mismo no se sentirá concernido, pues siempre será el otro quien actúe, de allí que la trasgresión sea el ambiente que mejor le acomode. La ley será siempre la de su voluntad.
Cierre de un período
Resulta imposible bosquejar lo íntegro de una obra de tanta sutileza y detalles, pero conviene señalar, entre otras cualidades, el significado que tiene dar a conocer una versión despojada del aura mítica que siempre ha rodeado a la figura del caudillo caribeño dentro del panorama político francés. No fue sino hasta abril, cuando el personal de seguridad de la embajada cubana, dirigido por el propio embajador, arremetió con barras de hierro contra la pequeña manifestación organizada por Reporteros Sin Fronteras para protestar contra la ola represiva que se abatió contra periodistas independientes y disidentes, que la opinión pública francesa comenzó a abrir los ojos ante la anomalía que representa hoy el régimen de la Isla.
Si en Francia actuaban así, ¿cómo será entonces en Cuba?, comenzaron a preguntarse en Francia.
Castro l'infidèle cierra un período. Es el divorcio consumado de las elites políticas francesas --de izquierda y de derecha-- con el mito castrista. El idilio de más de cuarenta años de los franceses con el castrismo: uno de los más persistentes del panorama europeo.
Pese a las crisis surgidas a lo largo de más de cuatro decenios, entre las cuales el Caso Padilla significó la primera gran decepción, la fidelidad al mito persistía, salvo contadas excepciones. Muchos soportaban infracciones flagrantes a principios inviolables en Europa, so pretexto de que el régimen cubano le había otorgado la "dignidad" a su pueblo: de ello se infería que el resto de los pueblos de América Latina vivían en estado de indignidad.
Siempre alerta a los cambios y a las especificidades locales, el gobierno de La Habana le otorgó un mínimo espacio al espíritu crítico de sus incondicionales franceses a condición de que lo expresaran a sotto voce, en la intimidad de la embajada. Ello tenía la ventaja de afianzar más la complicidad: el criticado consolaba al mismo tiempo al crítico por lo irrealizable de la revolución ideal. Así se mantenía una situación de afecto-dependencia.
Uno que otro se ha atrevido a emitir, públicamente, alguna crítica de orden económico; pero las mismas que se admiten en la propia isla. A lo que no se arriesgaban era a tocar el ámbito de los derechos humanos. Ese rubro quedaba cubierto con las campañas contra las dictaduras de Chile, Argentina, Uruguay, Guatemala... Jamás nadie cuestionó el intervencionismo militar cubano, ni los métodos empleados por la policía, ni las parodias de juicio. Y a los aquí militantes contra la pena de muerte, no les molestaba que en Cuba se aplicara como método de gobierno. En cuanto a los balseros, no había de qué ofuscarse, ¿acaso no los había también que huían de Haití, Santo Domingo y Puerto Rico? Tampoco son islas muy felices que se diga. Todos los argumentos son válidos para justificar lo injustificable: hasta llegar a pretender que todas las islas del Caribe se valen o son intercambiables. De Cuba y de su historia se ignora hasta lo más elemental: la versión oficial será acatada como dogma absoluto. Cualquier texto que pretendiera dar una imagen más acorde con el contexto real del régimen cubano, se enfrentaba a los guardianes del mito, que detentaban el monopolio del tema en las gacetas más prestigiosas y leídas del país. Castro l'infidèle marca un antes y un después. Ya nadie puede escudarse en la ignorancia o pretender ingenuamente, todavía hoy, que "la isla de nuestros sueños de juventud se volvió la isla de las pesadillas", como si esas pesadillas fuesen recientes.
Pero sería injusto adjudicar sólo a los franceses el monopolio de la ceguera en cuanto a Cuba. América Latina no se queda atrás en la materia y ello reviste una gravedad mayor, pues son víctimas de la criminalización de los derechos humanos, y valoran negativa o positivamente los crímenes, según la simpatía o antipatía que se le profese a quienes los ordenan, como lo demostró Rigoberta Menchú al acudir a La Habana para expresar su solidaridad al dictador cubano. Cuesta admitir la indiferencia de una persona tan profundamente identificada con la cuestión étnica, ante los fusilamientos de tres jóvenes negros por el simple hecho de haber intentado huir de la Isla.
Cuesta aún más admitirlo de quien se ha ganado ante la opinión pública internacional el título de paladín de los derechos humanos. Es la misma persona que ha hecho llorar a millones de personas con el testimonio de la muerte de sus padres y hermano a manos de los militares guatemaltecos. Creo necesario acotar, sin buscarles circunstancias atenuantes a esos crímenes, que fueron cometidos en Guatemala en un contexto de guerra revolucionaria, lo que no es el caso de los jóvenes fusilados en Cuba, pese a lo que afirme Fidel Castro.
Solidarizarse con un gobierno criminal, le quita toda legitimidad a su acción. En el mismo caso se sitúa el otro Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel; como también el sector de las Madres de la Plaza de Mayo, cuya presidenta Hebe Bonafini, es ya un esperpento lastimoso.
Es de desear que la repercusión de Castro l'infidèle se haga sentir en América Latina, donde todavía Francia goza de una influencia innegable, y cesen de continuar midiendo los derechos humanos con el doble rasero de los crímenes buenos y los crímenes malos. Que por fin se comprenda que Castro el infiel es el hombre que se interpuso en el camino, cuando Cuba andaba en la búsqueda de un cauce

FORTUNAS Y SECRETOS DE #FIDEL CASTRO

FORTUNAS Y SECRETOS
DE FIDEL CASTRO
Por Fidel Nuñez
Analista

Jefe de Buró Latinoamérica
Dept. de Investigaciones
La Nueva Cuba

Diciembre 29, 2007
Durante 50 años de poder, el líder comunista cubano Fidel Castro ha disfrutado de una de las más grandes fortunas modernas, y de complejos agrícolas, áreas residenciales y clínicas privadas propias, según el agente de más alto rango de la inteligencia cubana que ha desertado en
los últimos 20 años, el mayor Roberto Hernández del Llano.

Hernández del Llano fue entrevistado durante tres sesiones especiales por la periodista
cubano-estadounidense María Elvira Salazar en el programa María Elvira Live de la cadena MegaTV, en Miami, Estados Unidos.

El ex mayor de la inteligencia cubana desertó en octubre pasado, luego de haber filmado importantes instalaciones oficiales y residencias de la élite gobernante cubana durante tres años. Trajo a Estados Unidos seis horas de videos. Sus afirmaciones fueron confirmadas por otros
dos desertores recientes, el ex funcionario del Ministerio de Economía, Jesús Marzo Fernández y el ex escolta de Castro, Carlos Calvo, quienes también aparecieron ocasionalmente en los tres programas.

Según Hernández del Llano la "multimillonaria fortuna" de Castro la manejan y protegen tres hombres poco conocidos: el cubano nacionalizado suizo Constantino Paez Roselló, quien opera las transacciones del Banco de Crédito Suizo (Credit Suisse) y del UBS en Cuba; el chileno Max Marambio, guardia personal de Salvador Allende y ex presidente de la Corporación CIMEX, también conocido como "El Guatón"; y el ex presidente de la poderosa empresa estatal Cubanacán, Abraham Maciques Maciques, hombre de gran experiencia en la arena
internacional y de gran influencia dentro de Cuba.

¿Por qué depositar su confianza en tres personajes apenas conocidos?, preguntó Salazar al ex agente, quien respondió que el lazo de unión entre dos de estos individuos es una influyente mujer cubana, Lupe Véliz, viuda del histórico capitán rebelde y geólogo Antonio Nuñez
Jiménez. Según Hernández del Llano, Véliz fue amante de Castro hace años y es suegra de Paez Roselló y Marambio.

El lazo entre Castro y Maciques es Roxana Maciques, la esposa de este último, quien de acuerdo con Hernández del Llano "fue amante de Castro en los años 70", y con quien el líder cubano "tuvo un hijo llamado Fito". El ex mayor declaró a Salazar que "en 2006 Castro, en su retirada, regaló a Fito una casa en el casco histórico de la ciudad" de La Habana.
El ex agente no mencionó el monto total de la presunta fortuna de Fidel Castro, pero aseguró que la revista Forbes, que ha afirmado que el capital del líder cubano oscila entre los 900 y los mil 500
millones de dólares podría estar en lo cierto.

Del Llano se graduó de la escuela de espionaje e inteligencia de la KGB en la antigua Unión Soviética, y trabajó durante 14 años para los servicios de inteligencia cubanos. Su misión era "captar a agentes de la CIA" con el propósito de que trabajaran para Cuba. Hace 12 años se
desvinculó de ese trabajo y desertó en Venezuela, recientemente. Al llegar a Estados Unidos, fue sometido a intensos interrogatorios por parte de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), que finalmente lo liberó y le tramitó su asilo político.

Residencias, Clínicas y Granjas
Entre los videos presentados por Hernández del Llano en María Elvira Live, están los de 45 residencias situadas en los perímetros del llamado Punto Cero, zona donde vive Castro, su familia y sus allegados. Miles de hombres custodian a Fidel Castro como parte de sus fuerzas de seguridad personal, y trabajan en los planes especiales del "comandante en jefe" a un costo de millones de dólares, según el ex agente. Otras 200 residencias localizadas en los alrededores de Punto Cero han estado deshabitadas durante casi 30 años por órdenes del propio Castro.
La Casa No. 6 de Punto Cero es la que ocupa Mirtha Díaz Balart, primera esposa de Castro y madre de su primer hijo Fidel Castro Díaz Balart, cuando visita Cuba, dijo el ex mayor de la inteligencia cubana. Mirtha Díaz Balart vive en España y es también tía de los congresistas norteamericanos de origen cubano Lincoln y Mario Díaz Balart.
Los cuatro hijos de Castro con Dalia Soto del Valle, su mujer durante casi 40 años, "están obligados a vivir dentro de Punto Cero... Castro no les permite vivir fuera", dijo Hernández del Llano.
Por otra parte, hace años, Castro se hizo construir una clínica en la calle 43, en el actual municipio Playa, "con todos los adelantos médicos para su uso personal y de su familia", dijo Hernández del
Llano. Más tarde, otros miembros del círculo de poder comenzaron a atenderse en esa clínica, y el comandante Castro ordenó construir otra instalación médica con la más moderna tecnología dentro del propio Palacio de la Revolución, en el complejo de la Plaza de la Revolución,
también para su uso personal. Según Del Llano allí recibió Castro "todos los tratamientos y operaciones o malas operaciones", en los momentos de crisis de salud que sufrió a partir de julio de 2006. Un psicólogo -dijo el ex mayor- recomendó a Castro salir de esa clínica cuando experimentó alguna mejoría, porque la instalación apenas tiene contacto con la naturaleza exterior, "es toda de concreto".

El general y médico Eugenio Zelman, de 86 años, fue quien practicó las fallidas operaciones a Castro, que fueron dirigidas por el propio líder cubano. Según Hernández del Llano, Castro se negó a que le sacaran al exterior parte del intestino durante una operación del
colon, como también informó en enero pasado el diario español El País.
Fue necesario conectar el intestino directamente después de la operación, hecho que provocó una aguda y persistente infección que estuvo a punto de causar la muerte del dirigente comunista. Zelman, fundador del conocido Club de los 120 Años para personas longevas, fue
retirado tras la crisis de salud de Castro.

"Tuvieron que citar a un congreso médico como una especie de concurso en el que había que curar a un paciente con las características de la crisis de Castro, sin decir el nombre del enfermo, y fue el médico español quien lo ganó", dijo el ex agente refiriéndose al Dr. José Luis García Sabrido, quien en diciembre de 2006 visitó a Castro y afirmó más tarde en España, de manera muy escueta, que el dirigente cubano no padecía de cáncer.
El ex mayor presentó también un video de una vaquería que Castro tiene en el área capitalina de Siboney, por los alrededores de Punto Cero, en la que se producen quesos especiales y otros productos lácteos para el líder cubano y sus colaboradores, y que últimamente se venden a los
turistas.

También se divulgaron imágenes del Complejo Agrícola-160, en Punta Brava, "con cientos de hectáreas" de terreno, en el que se crían puercos, vacas, toros, caballos e inclusive animales exóticos de Fidel Castro. La finca Kuquine del ex dictador Fulgencio Batista, colinda con el Complejo Agrícola-160 y ahora es oficialmente una casa de visita del Partido Comunista, cuyas caballerizas han terminado "como residencia de los trabajadores de la finca".
Por la misma zona está el Museo Fílmico, donde se guardan fotos, videos y material cinematográfico que se han tomado a Fidel Castro durante las últimas cinco décadas. Están almacenados con una cuidadosa fórmula de climatización, que permite su preservación. Hernández del Llano también habló del llamado Museo de Fidel Castro, una edificación
en la que se guardan tesoros del patrimonio nacional cubano, obras de arte y regalos que han hecho a Castro varios jefes de Estado, entre ellos, citó, Mohamar Gadafi y el ejecutado Saddam Hussein.

Hernández del Llano y Marzo Fernández recordaron un escándalo que se produjo hace pocos años, cuando se perdió del museo un cuadro del conocido pintor cubano Tomás Sánchez, valorado en miles de dólares. Entre los círculos cercanos a Castro se comentó que lo había robado Antonio, uno de los hijos del dictador, pero nadie lo ha podido probar.http://www.cubaeuropa.com/historia/Fidel%20Castro/Fortuna%20de%20Fidel.htm


Las extremas medidas de seguridad #FIDEL Castro

Las extremas medidas de seguridad Castro
Por Nelson Rubio, periodista de Noticias 1140, WQBA 1140 AM, Univision Radio

Fidel Castro, junto con Gadafi y Sadam Husein son de esos dictadores que se han encerrado en un sistema de seguridad extremadamente complicado y lleno de misterios, crímenes y privilegios.
El complejo sistema de seguridad montado en torno al "Dictador en Jefe" ha sido por más de 47 anos un enigma lleno de misterios.
Tras investigaciones y con el apoyo de otros colegas, en este articulo se revelan ahora, datos precisos sobre "las extremas medidas de seguridad de Fidel Castro en Cuba", basándose en testimonios de ex agentes cubanos que trabajaron en diversos departamentos del espionaje y del contraespionaje del Ministerio del Interior (MININT) y en el Consejo de Estado.

Los secretos del sistema
En estos momentos en los que el "Tiranosaurio" padece, según trascendidos, de un cáncer intestinal con metástasis, cuando la imagen del "caudillo" fuerte se ha desvanecido y ante los ojos del mundo aparece un "anciano decrépito" en franco deterioro. El misterio sobre la verdad de de su estado de salud, la aparente estabilidad en el país, la lejanía para el cubano de a pie de Raúl Castro como el "Nuevo líder", los secretos de un sistema de seguridad ajeno a el pueblo de Cuba y llenos de la retórica de "la amenaza imperialista" y el futuro de la nación ante la confrontación de intereses de los hombres fuertes del gobierno cubano, hacen que el hermético mundo de la "seguridad castrista" salga a la luz.
Todo lo relacionado con la seguridad de Fidel Castro depende de José Delgado Castro, el jefe de su escolta personal. A su mando están las tripulaciones de los coches que van el Comandante en Jefe: entre 14 y 16 hombres que forman la guardia más personal e íntima de Castro -los 'pretorianos'- bajo las órdenes directas y exclusivas de José Delgado. En esa guardia pretoriana se encuentra 'Jorge' -un apodo-, un negro corpulento de mirada fría y el hombre en el que más confía Fidel.
Es conocido que la CIA norteamericana hizo planes para asesinar a Castro en cinco ocasiones, al menos, y no se sabe con exactitud el número de operaciones que los anticastristas más ultra conservadores de Miami han intentado poner en marcha desde el triunfo de la revolución. El régimen cubano ha intentado justificar con eso las extraordinarias medidas de seguridad con las que el régimen intenta proteger a su "Comandante en Jefe y a su segundón, Raúl Castro, su hermano.
En acusaciones que ha hecho el Ministerio del Interior de Cuba se ha dicho que incluso, se llegó a descubrir que una de las operaciones en marcha para la eliminación del dictador Castro lo fue a través de la ropa que vestía.
Extremadas medidas en vestuarios y alimentación
Según nuestras fuentes, los servicios secretos detectaron productos químicos en alguno de sus uniformes, con el fin de inocularle determinados virus. A partir de entonces se establecieron tales medidas de seguridad, que toda la ropa se pasa por rayos X antes de ser utilizada por Fidel.
Naturalmente, la obsesión por la seguridad se extiende a la alimentación. El servicio gastronómico de Fidel Castro depende también de su propia guardia personal. Un médico, el coronel Selman, es el encargado de llevar un control muy estricto de los alimentos, ya sea en lo referente a su régimen de comidas, como en garantizar que los productos se encuentren en perfectas condiciones. Hasta los numerosos regalos que Fidel recibe de empresarios españoles pasan por un control muy estricto para evitar que hayan sido tratados y puedan atentar contra la vida del líder.
Esa es sólo la parte mínima de la seguridad del mandatario cubano: las especiales medidas de protección afectan tanto a sus residencias particulares, como a sus oficinas en el Palacio del Consejo de Estado y, naturalmente, a los lugares que recorre habitualmente y que se conocen en argot como "la vía expedita". Por ejemplo, el conjunto presidencial donde despacha Fidel, dentro del recinto del Consejo de Estado, en La Habana, sería lo más parecido en la época moderna al palacio del rey Minos, en Cnosos (Creta): un auténtico laberinto de puertas falsas.
El recinto consta de tres edificios que albergan el Comité ejecutivo del Consejo de Ministros, en un lateral; el Consejo de Estado, donde se encuentra el despacho de Fidel, y el Comité Central del Partido Comunista. El conjunto no está vallado, pero cuenta con un sofisticado sistema de circuito cerrado de televisión, puestos de control a cada pocos metros y un cuartel que sirve de residencia militar. El acceso a cada uno de los edificios está controlado por varios "recepcionistas" y tres miembros de lo que sería la "casa militar". A la salida del ascensor, en cada uno de los pisos del inmueble, hay una mesa de control con un guardia armado con una metralleta y su pistola reglamentaria.
Según esta descripción, el despacho de Fidel se encuentra en la tercera planta del edificio del Consejo de Estado, aunque en un principio se había previsto la cuarta y última planta, que se desechó por temor a un bombardeo. La tercera planta constituye en sí misma un auténtico laberinto de más de mil metros cuadrados. Además del personal de seguridad, se encuentran allí sus secretarias, Josefina, Nuria y Sonia, y el doctor José Miyar Barrueco, secretario del Consejo de Estado. También cerca de su despacho están los integrantes del "Grupo de Apoyo", Olguita, "Mani" Maria Eugenia Yanusa, Carlitos Valenciaga y muchos otros.
El doctor Miyar es el superior inmediato del general Rodolfo Fernández, jefe de la Oficina de Asuntos Especiales del Comandante en Jefe. Pero en esa planta, que sufre continuas variaciones arquitectónicas, hay un sinfín de pasajes falsos, según nuestras fuentes, que deben permanecer en el anonimato: Existen 'puertas ciegas', con llave, pero que, cuando se abren sólo hay una pared. Se trata de un auténtico laberinto y muy pocas personas conocen el camino real.
La infinita seguridad en el MINFAR
Fidel, al igual que su hermano Raúl, nunca accede al Ministerio de las Fuerzas Armadas por la puerta principal: lo hace por detrás, donde utilizan un ascensor privado que les lleva directamente a su piso. El ascensor, con un escolta dentro, cuenta con una cámara de circuito cerrado. El piso de Raúl Castro dispone, incluso, de un saloncito con fotos de generales y mariscales. El despacho de Fidel está forrado en madera preciosa con un sistema de planchas de acero. En esa planta cuenta también con un apartamento que utiliza para recibir visitas incluso a altas horas de la madrugada.
Durante la guerra fría, el régimen siempre previó la posibilidad de un ataque atómico sobre la isla, o de un bombardeo masivo sobre las residencias de Fidel. Así, se dispuso la construcción de un búnker antiatómico en el complejo presidencial que construyó hace unas décadas una empresa alemana, y otro búnker en la casa de Jaimanitas, residencia oficial de Fidel, situada cerca del mar y próxima a la unidad de elite de tropas especiales que protege los movimientos de Castro. En Jaimanitas se encuentra un puesto de las tropas guarda-frontera y cuenta con un paso subterráneo que va a dar al recinto de seguridad. A 500 metros de la casa de Fidel se halla la Dirección General de Seguridad Personal.
Casi colindante con la residencia oficial de Castro en Jaimanitas se encuentra el Centro de Investigaciones Medico Quirúrgicas (CIMEQ), el complejo cubano más importante de tecnología punta y perteneciente a los servicios médicos del Ministerio del Interior. Dentro del CIMEQ, hay una sección de particular interés: una sala llamada 'Objeto 20'. En la tercera planta está la sala "F", a disposición de Raúl Castro y de sus familiares. Más adelante está la sala "G", exclusivamente para Fidel. En 'Objeto 20' se daría cita lo más granado de la contrainteligencia interna o 'control interno' del régimen. Allí reciben Fidel y las más altas jerarquías de la nación los tratamientos médicos más sofisticados.
Buena prueba de la contundencia y de la efectividad de las fuerzas que vigilan aquella zona fue la muerte, hace unos años, de cuatro ciudadanos mexicanos que, deslumbrados por las columnas reflectoras dispuestas en la primera barrera, la sobrepasaron y fueron tiroteados. Algo similar le sucedió a un diplomático danés, quien estaba, al parecer, en estado de embriaguez y sobrepasó la primera línea de control: murió tiroteado por los agentes de seguridad.
La "vía expedita"
Los desplazamientos públicos de Fidel Castro constituyen todo un acontecimiento en Cuba. Así se demuestra, al menos, por los datos aportados tanto por los citados ex agentes como por el escritor cubano exiliado Norberto Fuentes en su sonado libro "Dulces guerreros cubanos". "Vía Expedita" es el nombre de una unidad de seguridad personal cuya misión es "despejar" los lugares por donde normalmente suele ir la caravana presidencial, con métodos muy expeditivos, como su propio nombre indica.
Según nuestras fuentes, esa unidad especial tiene su sede central en la Calle 190 esquina a Quinta Avenida, en un complejo conocido como "La Estrella". Sus integrantes visten como la Policía Nacional y cuentan con una unidad motorizada y otra de coches patrulla cuya misión primordial es vigilar los dos posibles trayectos que unen Santa Fe con el Palacio de la Revolución y el Ministerio de las Fuerzas Armadas, en el otro extremo de La Habana.
A lo largo del trayecto, desde su inicio en la calle Boyero, un buen número de motoristas permanecen apostados en cada uno de los cruces por los que ha de atravesar la caravana. En cada cruce hay además una garita con un oficial de la "vía expedita", que cuenta con un triple sistema de comunicación interna: uno del tipo "magneto" y dos por aire a través de una frecuencia en VHF para su uso exclusivo. Así se transmitirían todas las órdenes e incidencias del traslado.
Pero el equipo de escolta personal cuenta, además, con una unidad de zapadores cuya función es revisar las alcantarillas que atraviesan el recorrido hasta cinco veces diarias. Las tapas de las alcantarillas están situadas de forma estratégica frente a las garitas, en los cruces de semáforos, de forma que los guardias tienen acceso visual permanente al sistema de alcantarillas, según nuestras fuentes. Para mayor seguridad, en algunos casos se procedió a soldar las tapas donde no había una garita de control.
Naturalmente, hay un par de vías alternativas que tanto Fidel como Raúl utilizan discrecionalmente como fórmula de seguridad. Pero, básicamente, ambas cuentan con sistemas similares a los ya reseñados. Los guardias de la "vía expedita" conocen el recorrido que Fidel o Raúl realizarán, pero sólo tres minutos antes de la partida de la caravana. Se trata de información que manejan exclusivamente el chofer y el jefe de la escolta, José Delgado Castro, quien puede ir vestido de militar o de civil, dependiendo del acto al que se dirijan.
Las caravanas presidenciales
La caravana presidencial cuenta con tres coches Mercedes de color negro, en el primero de los cuales suelen ir cuatro fusileros y el médico. Diez o quince metros detrás va el Mercedes 560 de Fidel, que cuenta con el máximo blindaje y al que siempre acompaña el jefe de la escolta. Y, por último, el otro Mercedes con un chofer y tres fusileros en estado de alerta máxima y con sus armas automáticas dispuestas a abrir fuego. Según estas fuentes, antes usaban las subametralladoras USI, que luego sustituyeron por la AK 47 y la AK 74, una pistola ametralladora soviética de 20 tiros de 9 mm. Algunos llevan la Browning belga de 15 tiros.
A unos 50 metros del último Mercedes suele viajar un Lada soviético con cuatro hombres vestidos de paisano fuertemente armados y un técnico de primeros auxilios. La comitiva queda cerrada habitualmente por una patrulla de la "vía expedita" y los microbuses de los grupos operativos con diez hombres en cada uno. Cuando Fidel va a un acto público, la mitad de la gente que se ve son de su escolta: entre cincuenta y cien personas, dependiendo del destino final del recorrido. Pero, además, para "despistar" a los satélites espía norteamericanos, a veces salen dos caravanas idénticas, de forma simultánea y con distintos recorridos.
Las medidas de seguridad son también extremas cuando se trata de actos públicos. Cuando Fidel o Raúl tienen que hablar desde alguna tribuna, siempre lo hacen en un estrado blindado: tienen una madera delante, una plancha de hierro de unos dos centímetros detrás y una última plancha de madera. Están diseñados a prueba de balas de alto calibre.
Para la seguridad de Fidel Castro y de su familia, el régimen no ha dejado nada al azar. Como el avión personal que utiliza el mandatario cubano para sus desplazamientos por el interior de Cuba (IL-62) y el nuevo avión que hace solo meses compro para recorrer el mundo. Se trata de un Il-96-300, de fabricación rusa y similar al que utiliza el presidente Vladimir Putin. Está dotado de sala de reuniones, despacho, dormitorio, televisión por satélite e Internet. La nave cuenta con capacidad para transportar hasta 250 pasajeros (en su versión comercial) y diez toneladas de equipaje. Según nuestras fuentes, la obsesión de Fidel por la seguridad es grande, como es lógico. Cada vez que sale de Cuba, al mismo tiempo que su avión despegan otros dos, uno para la escolta y otro para la logística. De esa forma es prácticamente imposible determinar en cuál de los tres viaja el Comandante en Jefe. Pero, además, para sus salidas de la isla se contratan tres corredores aéreos VIPs que hacen casi imposible conocer cuál de las tres rutas pedidas fue la utilizada finalmente por el avión presidencial.
Las mismas imponentes medidas de seguridad se observan, igualmente, en los actos políticos, en las reuniones oficiales o en los actos públicos en los que participa la jerarquía del régimen cubano. Obsesión paranoica la de Fidel Castro, la vida ha demostrado que en su paranoia o desconfianza Castro incluso no ha vacilado en matar, en sacarse del camino a cuanta persona el ha creído atentaría contra el o sus ideas.
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