sábado, 21 de julio de 2012

El bautizo del Comandante. Por Andy P. Villa


Andy P. Villa

En 1992 un amigo holguinero me hizo una anécdota sobre el hecho más trascendental, y el más comentado, ocurrido en los últimos tiempos en su provincia natal, que coincidió con la visita de Fidel Castro a Holguín para supervisar como iba el desarrollo de esa provincia cubana.

Resulta que después de varias reuniones con los dirigentes del Poder Popular de Holguín y de visitar varios lugares de interés económico e inaugurar alguna que otra obra, tuvo una especie de conferencia de prensa o encuentro público con dirigentes y periodistas. En medio del evento alguien le informó al Comandante que en Holguín habían tenido la "iniciativa revolucionaria" de desarrollar un nuevo tipo de alimento para la población, como respuesta a la crudeza del "Período Especial". Este nuevo plato consistía en una novedosa fritura a base de yuca principalmente, y algún que otro tubérculo que encontraran en existencia.

Se le acercaron al Comandante con una bandeja de frituras y le comentaron que aún no tenía nombre y que por favor les hiciera el honor de bautizarla.

Fidel Castro, sonriente, tomó una fritura en su mano, se la llevó a la boca y comenzó a degustarla, pero a los pocos segundos hizo una mueca, la escupió y gritó enfurecido:

- ¡Que pin.......!

El público se quedó enmudecido ante la respuesta del máximo líder, hasta que un dirigente partidista salvó la situación diciendo:

- ¡Quepin!, ¡Quepin!, ese es el nombre que escogió el Comandante....

Inmediatamente el pueblo reaccionó aplaudiendo y repitiendo el nuevo nombre de su novedoso alimento revolucionario, y así fue como se hicieron famosas en Holguín las frituras bautizadas como: "Los Quepin".

Nota: esta es una historia real y para los que lean este artículo que no sean cubanos, la frase que interrumpió Fidel Castro al darse cuenta que no debía completarla ante dirigentes y periodistas es: ¡Qué pinga es esto!

http://www.100yaldabo.com/articulos2012julio.htm

Que asco, moringa

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